
Las vasijas diarias se fabricaban con barro, un material que los judíos consideraban impuro y no apropiado para rituales de purificación porque debían ser quebrados después de un sacrificio, la madera también quedaba sucia y necesitaba ser limpiada en agua, lo que podría originar podredumbre en ella.
Levítico 11,32-33: Y todo aquello sobre que cayere algo de ellos después de muertos, será inmundo; sea vaso de madera, vestido, piel, saco, sea cualquier instrumento con que se trabaja, será metido en agua, y quedará inmundo hasta la noche; entonces quedará limpio.Toda vasija de barro dentro de la cual cayere alguno de ellos será inmunda, así como todo lo que estuviere en ella, y quebraréis la vasija.
Así los judíos empezaron a fabricar utensilios con piedra que eran resistentes, no se llenaban de suciedad como la madera, ni serían quebrados como las vasijas de barro al ser duros y sólidos. Nuestro Señor Jesús es la piedra y no cualquier piedra sino la piedra angular, en 1° Pedro 2:4-6 nos dice: Acercándoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
La piedra Jesucristo es donde los ministerios son formados, donde los cristianos como piedras vivas son formados para sacerdocio santo, por Él y en Él.
El mar de bronce representa los procesos de un cristiano. Para lograr su molde se necesita hacer un molde de barro, molde de madera y un aceite que sería el Espiritu Santo entre los dos moldes. Para diluir el bronce se necesita fuego, para que el mar de bronce sea se vea hermosa necesita mas fuego, chorros de arena y ácido para que finalmente quede tan brillante como la plata y pulido sirva para que los sacerdotes laven sus vestiduras de los sacrificios de sangre con el agua del mar.
El mar de bronce tenia un diseño que despues fue modificado, el mar fue puesto sobre piedra, para seguir cumpliendo su propósito limpiar con agua y sangre el pecado. En 2° Reyes 16:17 dice: “… el rey Acaz cortó los bordes de las basas, y quitó de ellas la pila; también bajó el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él y lo puso sobre un enlosado de piedra.”
Es en Jesucristo la Piedra Angular donde somos tratados para llegar a ser los sacerdotes que diseñó que fuéramos, pero que el pecado corrompió. Como aprendiamos de la vasija de bronce, no nos resistamos a los procesos, es a la forma de Dios y no a la nuestra, es Cristo quien llamó, es también el que sostiene. El Señor nos permita ser esas piedras vivas que edifican Su Iglesia.