Una página en blanco:400 años de historia

Alejandro Magno se fue de Grecia conquistando hasta Egipto, y consigo trajo la helenización: filosofía, cultura y lenguaje. El idioma predominante fue el griego koiné, la lengua común de esclavos y comerciantes. En ese tiempo, setenta judíos fueron llevados a Alejandría para traducir el Antiguo Testamento al griego, obra conocida como la Septuaginta. Gracias a ello, el evangelio pudo expandirse por muchos lugares.

Alejandro Magno murió a los 34 años. Al terminar su gobierno, el vasto territorio conquistado se dividió en cuatro regiones gobernados por sus cuatro generales: Ptolomeo, Lisímaco, Casandro y Seleuco. De este último surgió la dinastía seléucida, de la cual salió Antíoco IV Epífanes, llamado “Epífanes” porque se decía que era “Dios manifestado en la tierra”, tremenda Soberbia. Este hombre odiaba al pueblo de Dios y quiso erradicarlo. Lo más terrible que cometió fue la abominación desoladora: profanó el segundo templo sacrificando un cerdo, prohibió el reposo del sábado y la circuncisión, y decretó la muerte para quien tuviera los rollos de la Palabra.Sin embargo, el Señor siempre tuvo misericordia de un remanente.

Debemos amar el proceso, aceptar el silencio del Señor y la formación que nos da, porque ese silencio fortalece en la adversidad.En esos 400 años de silencio surgieron sectas religiosas.

Los saduceos entregaron a Jesús para proteger sus privilegios; los fariseos, religiosos y políticos, añadieron mandamientos hasta llegar a 603 y acusaron a Jesús de no cumplir la ley (Mateo 23:4). Entre ellos estaba Nicodemo.

Los zelotes fueron un movimiento político que rechazó a Jesús por no tomar las armas contra Roma.

Los esenios, apartados en el desierto de Qumrán, reprochaban la corrupción del templo y copiaban el Pentateuco. Se dice que de ellos provenía Juan el Bautista, quien “vestía de pieles, comía miel silvestre y bautizaba en el río Jordán” (Marcos 1:6).Ellos compartían todo y no eran dueños de bienes materiales, pues “todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas” (Hechos 2:44). Gracias a su dedicación, se preservaron los rollos de la Torá, hallados en el Mar Muerto, incluyendo el libro de Isaías, encontrado con un 99% de fidelidad.

Preguntémonos hoy: ¿qué estamos haciendo con la Palabra? ¿La memorizamos, la enseñamos a nuestros hijos, la compartimos? “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).Así como los esenios guardaron la Palabra para otras generaciones, nosotros también debemos guardarla. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). Los judíos se transformaron en el pueblo del libro, teólogos que estudiaban y memorizaban la Torá, “escrito está” era la autoridad de la Palabra. Gracias a ellos se preservaron los textos sagrados, hallados siglos después en el Mar Muerto, el libro de Isaias estaba al 99% preservado en los rollos. En medio de la opresión y el silencio profético, se mantuvo viva la esperanza de ver al Mesías. Por eso, cuando vino Jesucristo, el pueblo entendía que sus palabras eran la Palabra misma de Dios. “Escudriñad las Escrituras… ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). El Señor nos ayude a ser fieles, a vivir en su luz y a transmitir su Palabra aun cuando parezca que el Señor esta en silencio.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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