¿Tus palabras edifican o destruyen?

Invitadas: Hna. Mery Choque y hna. Daniela Apablaza

Pastora Eliana: ¿Tus palabras edifican o destruyen? Existen varias formas de comunicarnos, de manera visual, hablada y con gestos. El Señor nos dice que:

“Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” Proverbios 6:16-19

De las cosas que aborrece el Señor el 43% corresponde al pecado de la lengua. Uno de los pecados que Dios abomina es el chisme, que es una noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras. Es divulgar el secreto de la vida de otra persona.

Hna. Daniela: La murmuración es la palabra que se usa para decir chisme, cuya raíz hebrea significa difamador, llevador de cuentos. Es también, hablar entre dientes manifestando queja o disgusto por alguna cosa. Como cristiano todavía nos quejamos, puede ser a espaldas del pastor o de los hermanos estas actitudes provocan discordias, disensiones, pleitos, rencillas; y manifiestan un pobre estado espiritual, y una vida dominada por los impulsos de la carne.

Los creyentes maduros no murmuraran (Filipenses 2:14) son tardos para hablar (Santiago 1:19) y llevan todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5).

Cuando se comunica un hecho no verdadero, se está calumniando. La acción de hablar mal de alguien ya sea verdadero o no, es un pecado de murmuración. Si existe un problema es mejor hablar como la Biblia dice: primero a solas.

En Números 12 encontramos la historia del pecado de murmuración de Miriam y Aarón cuando hablaron a causa de la mujer de Moisés. Ellos tenían dones de parte del Señor, sin embargo deseaban ser como su hermano. Su murmuración reveló el pecado de celos y envidia de sus corazones. Dios lo oyó, lo amonestó y lo castigó con lepra (una enfermedad altamente contagiosa).

(1)Primeramente Dios oyó. Los que murmuran, calumnian o chismean deben saber que antes de que los escuchen los hombres, primero que nadie, Dios ya lo ha oído.

(2) Dios   amonestó. El Señor llamó de pronto a los tres hermanos: Moisés, Aarón y María. El texto hebreo dice: Súbitamente, Nosotros debemos tener cuidado pues no sabemos cuándo nos llamará el Señor.

(3) Dios se enojó pues su ira se encendió contra ellos. Los dejó ahí, la nube se apartó del Tabernáculo y enseguida María se volvió leprosa.

Dios prohíbe la murmuración dentro de su pueblo: “Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones” (Filipenses 2:14)

A veces la murmuración se practica al querer aparentar preocupación. Dios dice que los que murmuran sólo buscan satisfacer sus propios intereses (Judas 16) tienen una mente reprobada (romanos, 1:28-32) y serán destruidos (1 Corintios, 10:10; Salmo, 101:5)

La murmuración contrista al Espíritu Santo (Efesios, 4:30-31), quita el sueño. La reputación del afectado ya no será la misma. Los chismosos son:

Son insensatos (Tito, 3:2-3)

Dios los condena (Levíticos, 19:16)

Crean contienda (Proverbios, 26:20)

Caerán en juicio (Proverbios, 13:3)

Son hipócritas (Santiago, 1:26; Proverbios, 11:9; 2 Timoteo, 3:1-6)

Son necios (Proverbios, 10:18)

Serán avergonzados (1 Pedro, 3:14-16)

Suelen tener apariencia de “santidad”, una santidad que realmente no poseen. Tienden a ser “amorosos” con los demás, abrazan y besan, y les dicen a los demás que los aman pero realmente lo que quieren es escuchar que los demás los aman  a ellos. Se autoproclaman consejeros, de esta manera pueden enterarse de los problemas de los demás. Hay que ignorar todo chisme.

Pastora Eliana: Miriam y Aarón al sentir ese rechazo por la mujer de Moisés, empezaron a sembrar cizaña y cuestionaron a Dios. Se produjo una lucha de egos. Los desprecios que hacemos son peligrosos. Muchas veces asistimos a congregaciones en las que las personas se fijan en cosas y hechos que luego van hablando, destruyéndolas. Sin entender que en ellas estamos los pecadores redimidos, pecadores en procesos de cambio unos más lentos que otros, porque siempre hay algo que tratar. Los halagos hacen tanto daño. Hay que juzgar con justo juicio. Se juzgan las situaciones, no a las personas. Dios perdona todos los pecados pero como humanos nosotros quedamos con las consecuencias de los chismes.

Hna. Mery: El chisme es un instrumento que causa división usado por el enemigo. Afecta a la reputación de las personas. En Génesis se narra la historia de cómo los hijos de Noé, Sem y Jafet cubrieron la desnudez de su padre, desnudez vista de forma escandalosa y burlesca por Cam. Por esto hubo serias consecuencias para Cam, su descendencia fue esclava de la descendencia de sus hermanos. Noé estaba en su casa, en su intimidad pero se había embriagado. Como sus hijos le cubrieron así nos cubre el Señor Jesucristo. Y esa debiera ser nuestra actitud en el corazón, en oración saber a quién dirigirse ante un chisme y no continuar.

Pastora Eliana: ¿Cuántas veces nosotros contamos la intimidad de nuestros matrimonios y familia? Por hablar mucho la reputación de las personas quedan por el suelo. Nos indisponen. Un dicho de mi madre es “no hay que meterse en problemas de matrimonio” luego ellos se arreglan y uno queda mal.

Hna. Mery: El Espíritu Santo nos ayude, nos redarguya de pecado. No ser como las mujeres de Timoteo 5, ociosas, chismosas y entrometidas. Sino acabar con el chisme (Proverbios 26:20)

Oda al Chisme

Mi nombre es Chisme.
Soy descendiente directo del padre de mentiras.
No tengo respeto por la justicia.
Mutilo sin asesinar.
Rompo corazones y arruino vidas.
Soy astuto y malicioso y acumulo fuerza con la edad.
Cuanto más soy citado, más me creen.
Mis víctimas están indefensas.
No pueden protegerse contra mí porque no tengo ni nombre ni rostro.
Localizarme es imposible.
Cuanto más lo intentas, más esquivo soy.
Soy amigo de nadie.
Una vez que mancho una reputación, ya no hay recuperación.
Derribo gobiernos y destruyo matrimonios.
Arruino carreras y causo noches de insomnio, angustia, e indigestión.
Hago que personas inocentes lloren sobre sus almohadas.
Aparezco en los titulares y provoco dolores de cabeza.
Incluso mi nombre sisea. Me llaman Chisme.

Pastora Eliana: Nuestra hna. Evelyn nos contó que cierta vez la hna. Gladys Muñoz tuvo que cortarse el pelo por temas de salud. La gente como no conocía el motivo empezó a murmurar, la tildaron de muchas cosas e hicieron juicios contra ella. Como dice esta oda, cuantas veces hacen los chismes que personas inocentes lloren. Hablan de los hijos que están apartados y atribuyen pecados. ¿Cuántos padres lloran? ¿Cuántas familias lloraron por el COVID-19? Una persona divulgó que una madre tenía este virus y la hija que tenía un negocio se vio afectada porque ya la gente no le iba a comprar. A cuantos les apedrearon o echaron con cloro frente a sus casas?

Si tienes ese problema arrepiéntete, hay familias detrás. No digas que es un error, ahora se llama error al pecado. Como antes, pidamos perdón, antiguamente en las congregaciones nos movíamos para reconciliarnos. ¿Que no nos deja ahora? ¿Tiene un corazón endurecido? ¿Estas metido en la tecnología? ¿Estas acomodado a este siglo? ¿Estas creyendo a Satanás? Hijos que ven lo del mundo en la congregación y ofuscados muchas veces queriendo atraerlos se les pone el pie encima y ya no quieren nada más con el evangelio.

Hna. Mery: El chisme puede ser muy destructivo, podría llevar a la muerte. Con 3 testigos se podía declarar un juicio y castigo contra alguien. Gente joven de enseñanza media salieron en octubre protestando diciendo que “eran 30 años”, mentira, ellos ni habían nacido no pueden decir eso. Pero un chisme como dice la oda derriba gobiernos.

En una ocasión una mujer arrepentida de emitir chismes contra sus pastores y hermanos decidió pedir perdón. Su pastor le dijo que tomara un saco de plumas y que esparciera puñados por las casas y la iglesia, ella así lo hizo. Cuando volvió a ver al pastor él le dijo ahora recógelas, ella contestó que no se podía. Esa fue la lección: pues lo que uno ha hablado ya no se puede recoger.

La palabra en el Salmo 141:3 “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios.” En otra versión dice pon un centinela. Esa debería ser también nuestra petición. Pero el chisme es algo que los hombres de este mundo practican, por eso programas de farándula son tan vistos.

Pastora Eliana: La murmuración también muestra el descontento del corazón, empezamos a desear lo que no tenemos. Murmuramos por el mucho trabajo sin agradecer que lo tenemos. Dios nos ayude a envejecer con dignidad. Solo Cristo satisface.

Oremos por las madres que lloran en secreto por las familias, sacudámonos el polvo. Como dice la oda, hace daño a víctimas indefensas. El Señor dice en Ezequiel 22:30 “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé” ¡Interceda!

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