Tormentas: ¿Cuál es tu edad espiritual?

Hay varios tipos de tormentas que podemos atravesar. Algunas son descritas en la Palabra.

  1. Cuando Jesús y sus discípulos estaban en una barca, el mar se levantó y azotaba con las olas. Los discípulos temieron y pidieron ayuda. Nuestro Señor, con una orden, calmó la tormenta, y se hizo gran bonanza (Mateo 8:23-27). Esta tormenta, en tiempo, parece que fue corta.
  2. Pablo enfrentó una fuerte tormenta. Un huracán llamado Euroclidón azotó la embarcación en la que estaba. Él viajaba como prisionero a Roma. Los tripulantes estaban agotados y sin esperanza de sobrevivir tras 14 días navegando con todo en contra. Pablo los animó a que comieran para su salud, asegurándoles que ninguno de ellos perecería (Hechos 27:13-44). No era un optimismo de Pablo, era la Palabra de Dios declarada.
  3. Jonás fue encomendado a llevar la Palabra de Dios a Nínive, una profecía. Sin embargo, Jonás se negó a obedecer. Huyendo, tomó un barco que iría en sentido contrario a Nínive. “Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande” (Jonás 1:1-17), que los tripulantes pensaron que se rompería la nave. Ellos, al hablar con Jonás, supieron que la tormenta fue provocada a causa de su desobediencia. Jonás fue echado al mar. Él no opuso resistencia; quizás su deseo fue morir.
    De estas tormentas aprendemos, que algunas pueden durar un poco, otras ser más largas, también que pueden ser provocadas para mostrar fe como ocurrió con los discípulos en la barca, otras como pruebas como cuando Pablo en medio de un huracán, o vivir las consecuencias de estar en pecado y generar la oportunidad de arrepentimiento como Jonas.
    Podemos preguntarnos: ¿qué tipo de tormenta estoy pasando y por qué? ¿la tormenta es producto de mi proceder?
    Necesitamos comprender, no ocultar, Dios todo lo sabe

Salmo 139:7-10.

“¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.”
La mano de Dios estará con nosotras en medio de las tormentas, sin embargo preguntémonos ¿Cómo nosotros las enfrentamos? ¿acaso lo hacemos como niños? ¿qué edad espiritual tenemos? Muchas veces en medio de adversidades dudamos quién es Dios, y nuestro ánimo pronto decae, vemos que el calefont no funciona bien y nos ensimismamos como niños, no están todos los recursos y lloramos ¿Acaso Dios ha cambiado? No, su promesa es que no nos faltaría. ¿ Cuál es tu edad para enfrentar tales situaciones? En medio de enfermedades largas, y progresivas pregúntate ¿que Palabra te dio Dios? Pablo creyó que no moriría porque Dios se lo dijo y así fue.
Debemos tener cuidado cuando como ovejas nos queremos salir del redil, escapar del Señor, no nos irá bien, fuera el camino hay peligros que traerán duras consecuencias, como lo ocurrido con Jonas, y pueden ser tan duras como depresiones con ideas suicidas. ¿ Qué edad tienes hermana que cualquier cosa te mueve para salir de tu congregación?
Examinemos y el Señor nos ayude a no ser niños fluctuantes, sino ya maduros en la fe.
En toda tormenta está el Señor, está en amor cuidado, crecimiento y arrepentimiento, somos suyas donde quisiéramos su mirada estará, nunca dejemos de acudir a Él, será pronto en socorrernos pero también nos enseñara con paciencia.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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