El sitio concepto.com define la palabra “verdad” como la concordancia que existe entre lo que se dice, piensa y cree; aquello cierto de lo que no se puede dudar.
La palabra verdad proviene del latín veritas, derivado de verus, que significa “verdadero”. En griego, se traduce como alétheia, que significa “aquello que no está oculto, lo evidente”. En hebreo, hemet se asocia a firmeza, confianza, fidelidad y veracidad, cuya raíz emunat significa fe y confianza.
Cuatro tipos de verdad
1. Verdad objetiva: Comprobable en el mundo físico, aceptada, aunque no se conozca.
2. Verdad subjetiva: Depende de la percepción personal y no necesariamente se basa en la realidad física.
3. Verdad absoluta: Considerada verdadera independientemente de la cultura, el contexto histórico o la opinión individual (aplicable a Dios).
4. Verdad relativa: Se define según el punto de vista de un individuo o cultura.
Ministración
La Biblia dice: “Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento.” Proverbios 12:22 (RV 60)
En Dios no hay relativismo; en Él solo existen absolutos. Su esencia, su palabra, no tiene sombra de variación. El Señor nos llena de contentamiento cuando andamos en su verdad.
Es triste la historia de Ananías y Safira. ¿Dónde tenían su corazón cuando mintieron al Señor? La mentira estaba implantada en ellos, lo cual trajo ira y tristeza al corazón de Dios. Como consecuencia, perdieron la vida. Muchas veces no nos apasionamos por las cosas que el Señor pone en nuestras manos, permitiendo que las mentiras aniden en nuestro corazón.
Cuando usamos la frase “depende de”, estamos condicionando nuestro servicio al Señor. Sin embargo, no debemos actuar con relativismo ni conforme a nuestra manera de pensar. Si decimos algo, debemos cumplirlo. La Biblia nos exhorta:
“Que vuestro sí sea sí, y vuestro no, no.”
La mentira busca encubrir la verdad y distorsionarla, pero la verdad se sostiene sola y permanece.
La Biblia también dice: “El que quiere amar la vida y ver días buenos, que refrene su lengua del mal, y sus labios no hablen engaño.” 1 Pedro 3:10. Refrenemos nuestra lengua del engaño, pues tergiversa la realidad.
El evangelio no es relativismo; son verdades reveladas, y debemos permanecer firmes en ellas. No podemos dejarnos llevar por doctrinas equivocadas.
Satanás es mentiroso y engañador. Por eso, debemos tener cuidado con lo que pensamos y hablamos, pues de la abundancia del corazón habla la boca. A veces, estamos llenos de excusas como: “si tengo ganas”, “si tengo fuerzas”, “si me interesa”. Esto muestra relativismo en nuestro corazón.
¿En qué estamos fundamentados? ¿En la verdad que nos lleva a vida eterna o en la mentira que nos lleva a muerte?
Analicemos el ejemplo de Ananías y Zafira, como nos presentaremos un día delante del Señor, que encontrará en nuestro corazón, debemos esforzarnos por llevar y decir la verdad, en ser hacedores de su palabra y seamos comprometidos con ÉL. Porque Él nos dará las fuerzas.
El deseo de Dios es que andemos en verdad, con nosotros mismos y con los demás. A menudo, nos quedamos estancados en el yo, sin avanzar, porque nuestra mirada está puesta en nosotros mismos. La verdad de Cristo nos sana. Cuando sentimos que no podemos, debemos declarar:
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” La verdad nos rejuvenece.
La verdad absoluta es Dios y su palabra. Podemos tener nuestra propia verdad, pero la verdad del Señor nos confronta. El rey Salomón mostró sabiduría al hacer que la verdad saliera a la luz en la disputa entre dos madres por un bebé.
Nuestro corazón puede ser orgulloso y altivo. Debemos tener cuidado, pues nos engaña y nos hace creer mentiras disfrazadas de verdad. Estas mentiras son puertas abiertas que debemos cerrar y afirmarnos en la verdad.
Somos participantes del proceso de formación que Dios provoca en nuestras vidas. Para ser usados por Él, debemos pasar por el proceso y morir al yo, tomando nuestra cruz. Como seguidores de Cristo, participamos en sus padecimientos y debemos permanecer en la verdad con fidelidad.
“Él adiestra nuestras manos para la batalla.” Él nos capacita.
La verdad hace sabio al sencillo. Cristo es la verdad, y todo lo demás pasa, pero su palabra permanece para siempre.