Según la RAE evadir tiene varios significados:
- Evitar un daño o peligro.
- Eludir con arte o astucia una dificultad prevista.
- Sacar ilegalmente de un país dinero u cualquier otro bien.
- Fugarse, escaparse.
- Desentenderse de cualquier preocupación o inquietud.
Silencio evasivo/ evitativo:
Practica de evitar responder preguntas sobre temas específicos, que puede manifestarse de varias formas.
- Cambiar de tema.
- Negar la existencia del problema.
- Desestimar las preocupaciones de la otra persona.
- Ignorar o negarse a comunicarse con otra persona. (ley del hielo, me resbala).
Causas:
Podemos encontrar la manipulación, la defensa, falta de compromiso o interés. Pueden provocar un comportamiento pasivo/agresivo (cambiar de tema es una forma indirecta de agresión hacia la otra persona, ignorar puede ser un castigo emocional).
Ministración:
La palabra evasivo tiene muchos sinónimos de los cuales podemos encontrar ambiguo, impreciso, escusa, disculpa, pretexto, justificación, evasión. Todo va de la mano.
El ser ambiguos está relacionado con este tipo de silencio porque no queremos conocer el corazón de la otra persona solo por guardar silencio, y no confrontar la situación. En Mateo 26: 48 “Judas, el traidor, les había dado una señal a los soldados diciéndoles: aquel que yo bese, ese es, arréstenlo”. Judas se quedó callado para no confrontar la situación, y entrego a Jesús con un beso para evadir su responsabilidad. Cuantas veces evadimos las cosas del Señor, no hablamos a tiempo o no hablamos en lo que estamos, y nos excusamos, nos disculpamos.
En el matrimonio se evade con silencio para no seguir confrontando alguna situación, excusándonos en que la situación puede ser más agresiva o tal vez más violenta, que para la otra persona puede ser un tipo de agresión emocional, tan solo el llegar a pensar situaciones o cosas en aquel momento se abre un abanico de posibilidades las cuales hacen más daño que brindar ayuda.
Muchas veces no nos comprometemos y evadimos responsabilidades, para no ser confrontadas o expuestas por nuestros propios temores, inseguridades y orgullo. El mundo le llama baja autoestima.
Una persona que presenta este tipo de silencio, es fácilmente lastimada cuando la critican o desaprueban. No se adentran a relaciones demasiado cercanas, son pocas las personas a su alrededor. Se sienten poca cosa, guardan silencio para no sentirse expuestas, inadecuadas o fuera del lugar, se sienten ineptas, incapaces, llegando a tener una actitud o una conducta evasiva.
Cuando se presentan situaciones que no son agradables y son incómodas, una opción es retirarse con prudencia. Sin embargo preguntemos: ¿es realmente prudencia o evasiones?
Debemos analizar el momento, ver la forma adecuada, ser prudentes para conversar con la otra persona, debemos hablar bien, podemos usar la siguiente forma: esto pienso, siento, creo; hablando desde la propia vereda y poniéndose en el lugar del otro. Para no lastimar con las palabras, estas deben ser elegidas, y salir de un corazón sano, sino podrían ser palabras que golpean como una espada.
Por otro lado podemos encontrar personas impías con buenas conductas, costumbres y formas, pasando por sabios, sin embargo, con corazones torcidos, que piensan mal de todo.
Como hijos de Dios, nuestro Padre está interesado en nuestros corazones los quiere transformar, quiere enseñarnos a hablar, caminar, cambiar nuestras conductas desde el corazón.
En Mateo 1: 20-24 se dice que a “José se le apareció el ángel en sueños y le dijo; no temas tomar a María por esposa”.
Él quiso evadir una situación que generaría vergüenza, pero escuchando lo que Dios quería para sus vidas, aceptó el compromiso y no dijo nada para evadir su responsabilidad.
Hay un dicho popular: “la escusa agrava la falta” esto porque la escusa es parte de la evasión, lo que es bueno hacer es reconocer que nos equivocamos, asumir la responsabilidad y pedir perdón. Dios conoce nuestro corazón.
Frente a las situaciones que se nos presentan, debemos siempre poner la verdad de lo que estamos sintiendo o pasando porque Dios nos ve, en la honestidad y amor el Señor nos dará la victoria frente a lo que estemos viviendo.
Cuando vemos a un hermano caído pasando por situaciones, no debemos murmurar contra él, sino que levantarlo en el camino. Somos hermanos.
Cristo en la cruz, por amor a nosotros, evadió una respuesta cuando le preguntaron qué porque no se salvaba si era hijo de Dios, guardo silencio. Murió para darnos libertad de todo temor, no temamos ser expuestas, el Señor nos ayuda.