Silencio de Ocultación



Según la RAE, la palabra ocultar es la “acción y efecto de ocultar”.

¿Qué significa ocultar?
Esconder, tapar, disfrazar, encubrir a la vista.

Callar advertidamente lo que se pudiera o debiera decir, o disfrazar la verdad.
El silencio de ocultación usa la manipulación y las medias verdades para ocultar lo que se hace, sin decirlo delante de los demás. El ocultamiento es pasivo, por lo que la persona que oculta suele sentirse menos culpable que alguien que miente abiertamente.

EJEMPLOS
Los niños:  ocultan cuando desobedecen, rompen algo.
En lo legal: patente, identidad, evidencia, un cuerpo.
En lo físico: Cicatrices, marcas de nacimiento, moretones.
En otra área: El pasado, Adicciones, Murmuraciones, Relaciones indebidas.

Ministración:
Al final, nada permanecerá oculto, porque el Señor lo conoce todo. La diferencia entre el silencio oculto y el de omisión es su impacto: el primero está relacionado de forma individual pues trata de asuntos personales que pueden afectarnos solo a nosotros mismos, mientras que el de omisión causa daño a los demás pues ellos están privados de una verdad que debieran conocer. 


En la Biblia dice: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos. En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano”. Salmos 32: 3-4. (Versión RV 1960). “Todos los días que seguía orando, sin confesar mis pecados, me debilitaba cada vez más. Dios mío, tú hacías mi vida cada día más difícil.” (Versión PDT). David guardó silencio en su corazón guardó la lujuria, el deseo, maquinó en sus pensamientos el autoengaño. El silencio oculto nos puede dañar físicamente; nos enfermamos, nos estresamos, se pueden presentar situaciones físicas de salud, dañando también a los que están a nuestro alrededor, son consecuencias de guardar información.


En el caso de Ananías y Safira, ellos retuvieron parte del dinero de la venta de su propiedad en lugar de entregarlo íntegramente al Señor, como habían prometido. Su acción no fue solo una omisión, sino un engaño deliberado, pues intentaron aparentar una entrega total mientras ocultaban la verdad. La intención de su corazón no era la correcta, fue un autoengaño que terminó con ellos. Todo le pertenece al Señor, y debemos dar con sinceridad, según lo que dispongamos en nuestro corazón, sin apariencias ni ocultamientos.
Nuestra conducta delata, muestra todo lo que está oculto en nuestro corazón. Aunque guardemos silencio por compromiso o cortesía, nuestras acciones evidenciarán aquello que llevamos dentro. Lo que hacemos, aun en silencio, es un reflejo de nuestro interior.

Salmo 19: 12 dice: ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. líbrame de los pecados que me son ocultos” (versión RV60) ¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos. Guarda también a Tu siervo de pecados de soberbia; Que no se enseñoreen de mí.
Entonces seré íntegro, Y seré absuelto de gran transgresión. (versión NBLA)


En la Biblia dice: que Acán un miembro de la tribu de Judá, tomó el botín de guerra (una vestimenta, plata y oro prohibido por Dios y que, a pesar de su advertencia, Acán escondió su pecado) llevando a la derrota a Israel en la batalla de Hai, él fue castigado, todo pecado oculto trae consecuencias. Josué 7: 1-6. 

Debemos pedirle al Señor que nos examine, no debemos permitir que nuestro corazón se llene de cosas que no le agradan a Dios. Cuando guardamos rencor, somos paranoicas, caemos en murmuraciones, envidias, dolor, faltas de perdón, lujurias lo estamos ocultando. Y lo cierto es que en cualquier momento saldrá la evidencia de lo que hay en nuestros corazones.


Hay obras de la carne que no decimos, porque nos avergüenzan, y tratamos de mantenerlas ocultas y cuando se trata de sacar a la luz viene la batalla de seguir ocultando. Si sacáramos lo precioso de lo vil, si dejáramos que la presencia del Señor nos limpiara, este tipo de esclavitud terminaría, pero sin confesar seguimos andamos por la vida heridas. Debemos vivir las escrituras. El Evangelio es un desafío diario, dejémonos pastorear por la palabra.

Somos todos pecadores y nos cuesta ver eso, generalmente nos creemos mejores, nos autoengañamos, ¿qué es lo que ocultamos en nuestro corazón?, ¿cómo reaccionamos?
Los fariseos ocultaban quienes eran, bajo la imagen de intachables, hacían creer que todo lo que hacían era perfecto ante la ley, sin embargo, en el corazón estaban inmundos. Dios nos enseña a no guardar nada y andar en paz con todos. Necesitamos al Señor Jesucristo, al Varón de dolores, al experimentado en quebranto. 
A veces somos poco sabios, necesitamos la prudencia, somos ovejas no somos como los caballos sin domar. La Biblia dice que la mujer de proverbio habla con sabiduría, calcula, se para y razona, esta es una conducta cristiana.
Pidámosle al Señor que lave nuestro corazón, con hisopo:  límpiame y seré limpio, dijo el Salmista. Muchas veces no le permitimos que nos limpie. Todos somos discípulos de Cristo, el Señor tiene que vernos siendo intencionales. Que el Señor nos limpie, por Su Palabra y nos paremos por Su Verdad.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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