Agradecemos a Dios por permitirnos ser las vasijas que a Él le pareció usar en este trabajo; como también a todos aquellos que se hicieron parte de esta bendición. Nuevamente Dios supera nuestras expectativa y nos muestra su misericordia para con la humanidad; saber que Dios nos puso en el lugar y momento indicado para presentar Su Salvación a hombres y mujeres, nos llena el corazón y nos hace planear el próximo trabajo a realizar. Seamos parte mientras haya oportunidad. Dios no es deudor de nadie.










¡¡Gloria a nuestro Dios!!