Sé intencional con tus hijos

“Se propuso Daniel en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía, y pidió al jefe de los oficiales que le permitiera no contaminarse”. Daniel 1:8

  • Contaminarse: Alterar, contagiar o infectar a alguien.
    Pervertir corromper la fe o las costumbres.
    Profanar o quebrantar la ley de Dios.
  • Proponer en el corazón: Determinación, intención en el nuestro corazón.

Daniel vivió en tiempos donde los babilonios llevaron cautivos a los moradores de Judá, como parte del juicio que había dado Dios para ellos por su continuo pecar. Daniel era un príncipe de la tribu de Judá, en este contexto era un joven muy instruido y cuidado. Sin dudo causó mucho dolor en su madre que fuera sacado para ser cautivo por los babilonios, un reino totalmente pagano.

En Babilonia habían varios dioses, a los que se rendían sacrificios de varios tipos, se ofrendaban diversas cosas entre ellas las comidas. Por esto Daniel y los jóvenes junto a él propusieron en su corazón no contaminarse, ellos tenían arraigados en sus corazones la fe de sus padres y no quisieron profanar la ley de Dios.

Los tiempos no han cambiado, como madres estamos criando niños en nuestros hogares. ¿Qué están aprendiendo? Mientras estén con usted, deben ser guardados, permanecer bajo su alero. Tenemos cuidado de darles dulces por riesgo de provocar enfermedades, de la misma manera tenemos que tener cuidado cuando están delante las pantallas, estemos conscientes que:

  • Sus ojos están siendo afectados.
  • Están dentro de una habitación no tomando sol necesario para su crecimiento.
  • Están expuestos a influencias peligrosas, incluso mortales.
  • Están siendo expuestos a depredadores, hombres con mentes reprobadas, pedófilos que son implacables, amadores de sí mismos como describen las escrituras de los hombres de los últimos tiempos.

Mis hermanas no es tiempo de estar en ignorancia, llego el tiempo como mujeres cristianas de pararnos en este tiempo, si los padres no educamos a nuestros niños, ellos serán llevados a Babilonia, que es el mundo. Abramos nuestros ojos con nuestros hijos, no solo le de el alimento físico, propongamos en el corazón no dejarles contaminarse con el mundo, dele armas, prepárelos, sino serán presa fácil en la gran tribulación, el Señor avive nuestros corazones.

Los corazones de nuestros niños ¿Estarán influenciados por el Dios verdadero? ¿Cómo están siendo preparados para enfrentar este mundo?La universidad, ni ningún otro lugar dan para lo eterno, (aunque si dan armas para este mundo). ¿Qué están aprendiendo nuestros hijos?

¿Puede como Jocabed lanzar a su hijo al Nilo (un lugar inmundo)? Examínese, nuestro deber es orar por nuestros hijos, instruirlos en el Señor. Quizás no los lance en una canasta pero si los lancemos en el evangelio. Desde el lugar donde esté el Señor es poderoso para salvarlos. Que aprendan de nuestro Señor, hay libros para todas las edades, tienen que conocer las historias bíblicas, tienen que conocer al Dios Verdadero.

Los hijos no se mandan solos, están bajo el alero de los padres, cuando sean grandes ellos decidirán, mientras son pequeños son nuestra responsabilidad. Llevemosles a la congregación. Disciplinemos si, pero no como faraones, sin hacerles pasar vergüenza, sino a través de las escrituras. Si no tiene hijos ore por los pequeños, ayude a sus padres, influenciando lo del Señor en sus vidas.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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