Daniel Conejeros
Una vasija de plata está compuesta principalmente por plata. La plata pura es un metal precioso que se caracteriza por ser dúctil y maleable. Es algo más duro que lo oro,
y presenta un brillo blanco metálico que es susceptible al pulimento. Este brillo que posee la plata no es suyo propio, sino que es el reflejo de una fuente de luz.
En la antigüedad este brillo llevaba la vasija a estar presente en lugares importantes,
como los palacios, las mesas de los reyes, templos y en el templo del Señor. La fabricación de una vasija de plata es un proceso arduo y complicado, una característica adicional de la plata es que tiende a empañar, lo que le dificulta a reflejar la luz, por tanto pierde su brillo.
Por esto es necesario estar constantemente limpiando la plata.
En la Biblia podemos ver la vida del Apostol Pablo quien partió como Saulo, persiguiendo a los cristianos y luego camino de Damasco se convirtió al cristianismo. En los primeros años,
él escribe que los creyentes le temían por sus actos pasados y puedo ver como joven a través de las cartas y a través de los libros de los hechos, como el señor va tratando con su vida.Y en una ocasión él apóstol Pablo escribe en 1° Corintios 11: 1: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Y puedo ver que Pablo a través de sus viajes mostraba, por ejemplo, el amor de Cristo y la benignidad. y reflejaba a Cristo como una vasija de plata, refleja una fuente de luz,
Aplicación personal
Como jóvenes, hoy en día, podemos estar intentando imitar la moda del momento en el mundo. Y esto puede traer pecado para nuestras vidas lo que empaña nuestra vasija o vida.
Dificultando, reflejar la única luz que es Cristo, la Luz del mundo. Como jóvenes anhelemos estar siempre limpios, reflejando las virtudes de Cristo, como el amor y la benignidad en medio del mundo, no nos quedemos empañados. Pidamos con fervor al Señor que nos limpie mediante su Sangre. Reflejemos a Cristo, no actuemos como el mundo actúa,
y imitemos a Pablo porque él imitó a Jesucristo, mostremos los frutos del espíritu y las virtudes de Jesucristo para que cuando el señor venga, no nos hallemos empañados en pecados, sino reflejandole a Él.