Mathias Castillo
En la Biblia, la identidad se refiere a quienes somos en relación con Dios y con el mundo, implica reconocer nuestra naturaleza como hijos de Dios, nuestra nueva vida en Cristo y nuestra responsabilidad de vivir de acuerdo con nuestro nuevo propósito.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17
Un personaje bíblico que ejemplifica la identidad es Pablo. Puedo ver que él experimentó una transformación radical después de su encuentro con Jesús en el camino a Damasco.
Antes de su conversión era un perseguidor de Cristianos pero después se convirtió en un ferviente apóstol de Cristo que llevaba el mensaje del evangelio a muchas naciones.
Aplicación personal
Cuando fuimos a Talca por el campamento junto a otros niños de la Iglesia, la pastora nos enseñó que tenemos que reconocer quienes somos. En mi caso, me costó mucho entender quién era yo. Cuando iba al colegio y hablaban de algo relacionado con Dios, me quedaba callado, o a veces me daba vergüenza. Podía decir que era cristiano, sin embargo me quedaba en silencio. Ahora me pregunto, ¿En que estoy?
Reconozco que Dios es mi único salvador o estoy dejando que el mundo gobierne mi corazón. Hermanos, de ninguna manera debo dar camino a la obra de la carne.
Cristo me compró, su gracia me cubrió y me perdonó ¡Soy hijo de Dios!
Quisiera concluir con estas preguntas y respuestas:
¿Quién soy?
Hijo de Dios.
¿Cuánto valgo?
No tengo precio, pues Cristo me compró.
¿Para qué existo?
Para adorar y alabar a Dios.