Daniel Conejeros
Como jóvenes nos podemos constantemente preguntarnos ¿Quien soy? pues puedo ver que nos falta reconocernos. Sin embargo, durante el campamento que tuvimos en talca, gracias a nuestra Pastora esa pregunta halló respuesta. Yo primeramente soy Hijo de Dios, esa es mi identidad, luego soy Daniel un varón joven en el trato del Señor.
Gracias al amor de Dios, que él mandó a su hijo el que se sacrificó por nosotros y
nos redimio. Si creemos y recibimos al Señor por medio de Él somos hijos. No valemos nada, pero su sangre no se hizo invaluables. Como hijos de Dios somos guiados por el Espíritu y por la palabra del Señor y puedo ver que eso lleva a distinguirnos del mundo porque reflejamos al Señor Jesucristo en nuestros actos y actitudes.
Aplicación personal
Si nosotros, Hijos de Dios, pecamos podemos encontrar perdón en Él, como un hijo encuentra perdón en su padre. Como joven reflexiono, que a veces nos podemos juntar con personas que no conocen al Señor, compañeros que tenemos por ahí e intentamos caerles bien imitando su conducta para poder encajar un poquito.
Y al hacer eso podemos acercarnos tanto al mundo al punto de poder llegar a negar nuestra
identidad y en estas situaciones es donde debemos afirmarnos en nuestra identidad la queDios nos dio.
Cuando llegue el momento en que nos pregunten quién eres, podamos responder con toda seguridad: “Soy Hijo de Dios”.
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Juan 1: 12