Gonzalo Alvarez
La obediencia significa hacer lo que Dios dice en el momento y de la manera que dice que se haga. Para obedecer, debemos saber lo que le agrada el señor, lo cual requiere que leamos y nos familiarizamos con la biblia. A veces la obediencia delante de los ojos humanos parece una locura o una idea mal organizada sin embargo, Dios sabe lo que hace.
El caso más latente de la obediencia es la orden que recibió Noé de parte de Dios construir un arca. El amor y el temor a Dios impulsó a este hombre a obedecer y no hacer caso a las contradicciones y a las burlas de los seres humanos de ese tiempo. Fue un largo trabajo de paciencia, pero también de fe y cuando todos estuvo terminado el arca, Dios envió el diluvio y se salvaron solo los animales que Dios había ordenado que entraran en la arca y la familia de Noé. La desobediencia a Dios y el mal del hombre, hizo condenar a toda una generación de ese tiempo. El obedecer permite ver la misericordia y el amor de Dios, también la obediencia nos permite estar en comunión con Dios. La obediencia en su palabra nos lleva a ser llamados hijos de Dios y por su palabra alcanzamos salvación.
Aplicación personal
A mí mis hermanos, como joven Dios me permiten analizar mi vida con esta reflexión y me hago esta pregunta. ¿Soy obediente? Puedo ver que la obediencia es un trato constante en mi vida, la obediencia en muchas ocasiones no se ve con mis padres y a mis autoridades y es una batalla con mi corazón. Entiendo que el obedecer trae bien a mi vida. El Señor nos ayude a cumplir todos sus mandatos en obediencia.