Maximiliano Fuentes
El sarcasmo consiste en el uso de la ironía. Es decir, decir una cosa queriendo expresar otra, utilizando recursos retóricos de forma mordaz e hiriente. Hay una diferencia entre el sarcasmo y la sátira, aunque ambos están relacionados:
- La sátira usa la ironía o el ridículo para exponer la ignorancia de otra persona, pero sin la mordacidad del sarcasmo.
- El sarcasmo busca ser más burlón y despectivo, con intención de herir.
Uno de los ejemplos de la Biblia donde vemos el uso de la ironía está en 1 Reyes 18:27:
“Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle.”
Aquí Elías se burla de los profetas de Baal. Sin embargo, si seguimos leyendo la historia, veremos que después de matar a los profetas, Elías tuvo miedo cuando lo mandaron a matar. Esto nos muestra que el uso de la ironía y el sarcasmo no agrada al Señor, porque no edifica ni refleja mansedumbre.
Muchas veces, como jóvenes, usamos la ironía para dañar a otros, incluso a nuestros padres. Pero esto no agrada al Señor. Jesucristo fue manso y humilde, y nunca buscó herir a una persona por medio de la ironía ni de ningún otro recurso.
El sarcasmo puede parecer ingenioso, pero en realidad hiere y destruye. Dios nos llama a controlar nuestra lengua y a hablar con amor, paciencia y paz.
Como jóvenes debemos buscar acercarnos al Señor con un corazón humilde. Seamos más pacientes con las personas, tengamos paz y dominio propio para no decir lo que no debemos. Aprendamos a controlar nuestra lengua para no usar palabras irónicas contra nuestros hermanos o nuestros padres.