El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales, ubicadas en la parte superior de los riñones. También conocida como la “hormona del estrés”, se activa ante amenazas internas o externas, iniciando procesos en el cuerpo que generan la energía necesaria para enfrentar estas situaciones. Además, regula diversos procesos en el cuerpo fisico como los niveles de glucosa en la sangre, la memoria y la inflamación. Un nivel equilibrado de cortisol es esencial para que el cuerpo funcione adecuadamente, ayudando a regular el azúcar en la sangre y evitando descompensaciones.
Sin embargo, un exceso de cortisol puede tener efectos a corto y largo plazo en el cuerpo. A largo plazo: puede debilitar el sistema inmunológico, esto hace que el cuerpo sea susceptible a infecciones y enfermedades autoinmunes. Además, puede causar problemas metabólicos como la diabetes tipo 2, hipertensión arterial y acumulación de grasa abdominal. También afecta la salud ósea, generando pérdida de densidad, y la salud muscular, causando pérdida de masa. Otros efectos incluyen el deterioro cognitivo, falta de memoria o dificultades para recordar y aprender, también trastornos del estado de ánimo como depresión y ansiedad. También interfiere con los ciclos de sueño y puede acelerar el envejecimiento celular.
Es necesario mantener niveles adecuados de cortisol.
En la Biblia, encontramos ejemplos que muestran la relación entre las emociones, lo espiritual y lo físico. Porque hay reacciones del cuerpo provocadas por demonios, estos buscan quitarnos la paz, y aún enferman el cuerpo.
- La suegra de Pedro, quien padecía fiebre, pero fue sanada inmediatamente tras la oración, sin necesidad de rehabilitación (Lucas 4:38-39).
- Otro caso es el de la mujer encorvada, cuya condición era causada por un espíritu malo. Jesús intervino, liberándola, y ella pudo enderezarse, pudo volver a mirar arriba (Lucas 13:10-13).
- El profeta Elías experimentó depresión como consecuencia de la persecución de Jezabelloel se lleno de ansiedad y preocupación. (1 Reyes 19:4-5).
Existen también enfermedades como la fibromialgia, que provoca un dolor intenso en el cuerpo, pero su origen físico no esta claramente identificado. Se cree que puede estar relacionada con emociones como la falta de perdón. Las enfermedades autoinmunes, donde el cuerpo se ataca a sí mismo, nos hacen ver que hay una conexión con las emociones enfermas del alma. Es por eso que debemos examinar las causas detrás de las enfermedad que nos aquejan, de prefuntarnos: ¿Son permitidas por Dios para su gloria o es fruto de que hemos dejado puertas abiertas por pecados, emociones no sujetas al Señor?
En Juan 9:1-3, se narra el caso del ciego que fue sanado para que se manifestara la gloria de Dios, hay algunas enfermedades son para que Dios se glorifique, que se muestre más el Evangelio y no al portador de este.
En cuanto al vértigo, aunque médicamente se asocia con el oído medio, espiritualmente podría interpretarse como una señal de algo que el alma necesita escuchar de Dios. Las preocupaciones y ansiedades pueden desbalancear el cortisol provocando los malestares y la depresión junto c9n enfermedades mentales.. Sin embargo, la Biblia nos recuerda que Jesús tiene el poder de sanar, y que por sus llagas hemos sido sanados (Isaías 53:5).
Cuando nos sintamos enfermas debemos más aún confiar en Dios y entregar nuestras cargas. Él pagó por nuestros pecados y tiene el poder de liberarnos y sanarnos. En Santiago 5:16 no dice que la oración del justo puede mucho, por eso debemos orar unos por otros y así el Señor provoque restauración física y espiritual. Aun en medio de dolencias, debemos buscar al Señor y permitir que Él se glorifique en nuestras vidas mientras corremos, nos movemos ya sea para ir al culto, a trabajar en la obra o en la predicación del Evangelio. El Señor es galardonados de los que le buscan.



