Lámpara y el candelabro

Vasijas: Lámparas
Según la RAE, una vasija se define como un utensilio o
aparato que, colocado o sostenido sobre un pie, sirve de
soporte a una o varias luces artificiales.
Van conectadas a la red eléctrica y constan de varias partes:

  • Pie o base
  • Brazo
  • Elementos sustentables (soquetes)
  • Pantalla o tulipa (de material translúcido)
  • Bombilla o ampolleta
    Podemos encontrar lámparas de:
  • Exteriores: jardín, terraza, luminarias públicas.
  • Interiores: techo, mesa, pie, etc.
  • Personales: linternas, celular.
    Tenemos un concepto distinto al conocido en la antigüedad,
    pero la utilidad y función es la misma. En el Diccionario de
    Alfonso Locuard, la definición de lámpara es: utensilio con el
    cual se produce luz.
    Lámpara en el templo de Dios: El principal es el candelero
    de siete brazos, hecho de oro puro labrado a martillo, debía
    permanecer encendido todo el tiempo.
    “Harás además un candelabro de oro puro; labrado a martillo
    se hará el candelabro; su pie, su caña, sus copas, sus
    manzanas y sus flores serán de lo mismo
    candelabro…” Éxodo 25:31-40
     Lámparas en las casas: Hechas de barro, con diferentes
    formas, utilizaban una mecha de lino para quemar líquido

inflamable como el aceite. Eran colocadas en nichos en la
pared, repisas, muebles o colgadas para iluminar la
habitación.
Los hebreos dejaban sus lámparas encendidas en las
habitaciones para alejar a merodeadores, o para que los
viajeros que se perdían en la oscuridad pudieran ver la luz y
pidieran alojamiento.
Lámpara personal: Para iluminar el camino, de tamaño
reducido, debían ser cargadas constantemente.

Ministración:
Cada proceso es diferente para el uso del utensilio que está
dentro de la casa. El aceite que colocamos a nuestra lámpara
personal simboliza al Espíritu Santo, y permite que la lámpara
permanezca encendida; es nuestra búsqueda, nuestras
oraciones.
Es hermoso el proceso de la lámpara para que pueda ser
usada en el propósito en que Dios la ha puesto. Como hijas de
Dios, fuimos puestas en un lugar donde el Espíritu de Dios
trabaja como el Alfarero en este barro para formar una
lámpara. Seamos llenas del Espíritu Santo para que podamos
ser luminares.
Diferencia entre candelero (para una vela) y candelabro (para
siete a nueve velas): El candelero del lugar santísimo debe
ser de oro puro, fino, forjado a golpes. “Para que sometida a
prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual,
aunque perecedero, se prueba con fuego, sea hallada en
alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” 1
Pedro 1:7. Al ser probados como el oro, representa a Cristo el
Señor que está en el lugar santo.

Labrar es trabajar una materia reduciéndola al estado o forma
conveniente para usarla. Se labra la tierra, la piedra, el metal.
Esta lámpara o tabernáculo fue una orden para Moisés donde
le dio directrices para formarla y donde debía estar. 
La Biblia dice que gran luz vino a iluminar Capernaum: “El
pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados
en región de sombra de muerte, luz les resplandeció.” Mateo
4:16.
“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y
haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y
quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres
arrepentido”. Apocalipsis 2:5 habla de que perdieron el primer
amor, el amor a Cristo, el sacrificio. Por eso no es bueno dejar
de hablar de Dios, porque por él y para él son todas las cosas;
él es nuestro candelabro.
El candelabro debe estar en altura para iluminar de día y de
noche, y los sacerdotes estaban encargados de encenderlo
por turnos, los cuales debían estar en santidad, sino caían
muertos.
Todos tenemos un proceso. Dios debe matar esta carne, pero
como conoce el corazón, lo permite para ablandarnos y poder
ser luz y no escarnio en la sangre de Cristo.
No tenemos luz propia y las vasijas no son bonitas. Si no
tienen aceite, no producen luz. El Señor pidió un aceite
especial para iluminar el candelero y es el Espíritu Santo.
Cristo es el tronco del candelabro, es el centro del evangelio,
él es la sabia. No debemos saltarnos el proceso; el Señor es
quien nos forma, nos diseña y nos prueba como el oro para
poder ser útiles.

Tabita fue un vaso honroso que reflejaba la luz del evangelio
en su vida. No necesitó de un púlpito; ella cosía a mano con
una lámpara para las personas que tenían necesidad de
abrigo.
Dios le dio las directrices a Moisés para crear el hermoso
candelabro. Cristo es el centro, nosotros somos las luces que
están alrededor (la iglesia); somos salvos.
La Biblia dice de sí misma que es un martillo, también es una
lámpara. Estamos en las manos del alfarero o del herrero;
quieren trabajar con el martillo o con el barro, pero el Señor
siempre trata de darnos la forma.
El único grande y poderoso es Dios y él decide dónde
ponernos. Dejémonos tratar por las manos del hermoso
herrero para que salgamos aprobados como el oro, refinado y
limpio.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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