Según la RAE española “la vanidad” es un sinónimo de arrogancia, presunción y envanecimiento. Es una cualidad de vano o vana representación ilusión o ficción de la fantasía.
Tiene origen etimológico en la palabra latín “vanitas” que significa fraude, apariencia engañosa, derivada de “vanus” que es hueco, vacío, sin sentido o vano.
Cuando se habla de vanidad es una forma de la soberbia o arrogancia (sinónimo de orgullo).
La vanidad es la creencia desmedida en sus propias habilidades, apariencia física o atracción que ejerce sobre los demás. Tiene que ver con el valor de las apariencias, lo superficial y lo efímero (menos importantes). En la antigüedad se hablaba del joven narciso que pertenecía a la
mitología griega.
Características:
- Prestan a tención a su imagen pública sin hacerse notar.
- Se enojan fácilmente, cualquier pequeño detalle centran
su enojo para llamar la atención. - Hablan de manera teatral (hablar y posturas) para llamar
la atención. - Tratan de con los demás para su propio beneficio
(manipuladores). - Son tremendamente competitivos (redes sociales son
favorables para ellos).
Ministración:
La vanidad cubre un sentimiento de inferioridad, con la necesidad de ser aceptados por los otros. Estas personas se enfocan en todo lo que tienen para cubrir sus debilidades.
Job 6: 6 “¿No se queja la gente cuando a la comida le falta sal? ¿Hay alguien que desee comer la insípida clara del huevo? Cuando la miro, mi apetito desaparece; ¡solo pensar en comerla me da asco! Las cosas que mi alma no quería tocar son ahora mi alimento. Este versículo habla cuando
vivimos situaciones que no queremos, o que en algún minuto dijimos “no”, si llevamos esto a las redes sociales hay personas que se preocupan de la apariencia física, el conocimiento y el saber queriendo ser alguien en la sociedad.
¿Estamos buscando la aceptación de Dios? El Señor nos respalda y debemos buscar ser aceptados, hacer cosas que agraden al Señor, a Job el Señor permitió que perdiera todo; la comida, riquezas, familia, animales para ver de que estaba hecho Job, lo que vivimos debe ser a la manera de Dios.
Cuesta entender el plan de Dios, pero cuando vivimos situaciones que no queremos vivir como la falta de recursos (nuestro corazón se turba) o cuando juzgamos ahí vemos quienes somos y él Señor ve nuestro corazón.
Estamos en una sociedad que busca la aprobación de los hombres y no la de Dios. Recordemos que la esposa a Job le pidió que maldijera al Señor, y ahí vemos su mano. Nos quita el orgullo, la vanidad que hay en nosotros porque son vanas, si nuestra alma no está vestida por el Señor es un alma
herida, enferma.
¿De que nos alimentamos? Procuremos alimentarnos de todo lo que es del Señor. Saquemos todas las cosas que están mal y que alimentan nuestras emociones, no tiene sentido.
En Marcos 10: 46- 52 habla sobre el ciego Bartimeo que estaba sentado junto al camino de Jericó mendigando cuando Jesús lo sanó. Jesús llama a Bartimeo el cual se levanta despojándose de su capa que le hacia sentir seguro (su vanidad) Jesucristo nos llama a su forma, caminar sin
vanidad, sin orgullo. Dios Quiere despojarnos de lo vano de lo que no tiene sentido en nuestras almas.
En Filipenses 2: 3-4 “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás”. La vanidad cuando la tenemos tan arraigada en
nosotros, somos desaprobados por Dios.
Un don nunca es el termómetro de nuestra santidad, si no estamos en santidad no sirve, es vanidad de vanidades, cuando no entendemos para que lo hacemos y para quién lo
hacemos acarrea desagrado para el Señor.
La forma, en que él Señor nos trata nos quita toda vanidad, orgullo, soberbia, todo lo vano, todo lo impuro en nuestras vidas. Debemos considerar como superior a los demás, aunque cuesta entenderlo, porque es tener un corazón tratado por el Señor y sin vanidad.
Tenemos seguridad en el Señor.
Las personas vanidosas carecen de seguridad en el Señor, dominio propio, de saber quiénes somos, de entender que Cristo es el importante no nosotros, debemos entender que somos hijas de Dios, Él nos despoja de todo peso.
Al escuchar a las personas realizar comentarios, podemos ver donde está su mirada, busquemos la aprobación del Señor y no que nos sigan.
Aceptemos los tratos del Señor, como lo hizo Job. Comamos, vivamos lo que jamás pensamos vivir, enfermas, con zapatos bajos, que el Señor saque de nosotras lo que está mal y que
sabemos que está mal pero no lo decimos.
Debemos considerarnos unas a otras, perdonar pasar por alto las ofensas, cuesta vernos. Cuantas veces juzgamos, eso también es vanidad, tener un concepto propio elevado de
nosotros mismos.
Tremendo es el Señor nos quita toda vanidad, nos despoja, nos quiere hacer a su forma.