La tartamudez, segunda parte

Estos niños, al presentar este tipo de dificultad, pueden manifestar señales, actitudes y distintas formas de comunicarse para dar a conocer lo que les está sucediendo. Uno de estos medios puede ser el lenguaje corporal, a través del cual pueden expresar lo que sienten o viven.
Según estadísticas de la Defensoría de la Niñez y la Fiscalía, cada año se registran denuncias por abusos sexuales que afectan a aproximadamente 39.000 niños, niñas y adolescentes. Más del 80 % corresponde a mujeres menores de edad (pero no debemos olvidar que los varones también pueden sufrir este tipo de abuso). Entre el 71 % y el 85 % de estos casos correspondería a situaciones ocurridas dentro del entorno familiar cercano.
En estos niños pueden comenzar a manifestarse diferentes señales psicológicas y conductuales:

  • Conducta: pueden presentarse cambios notorios en la conducta y en la forma de relacionarse. Por ejemplo, un niño que antes era juguetón puede volverse más agresivo o irritable, reprimirse constantemente, rechazar a determinadas personas o presentar aislamiento.
  • Sueños: pueden presentarse pesadillas y terrores nocturnos. También pueden aparecer conductas regresivas, como, por ejemplo, volver a orinarse en la cama.
    Los psicólogos utilizan juegos con los menores que han vivido situaciones de abuso, en los cuales observan las conductas, actitudes y acciones que realizan mientras juegan. Estas manifestaciones pueden aportar información sobre lo que el niño está viviendo.
    Debemos cuidar a nuestros niños y niñas, estar más atentos y observar cualquier cambio de conducta que puedan presentar. Durante el desarrollo, los niños comienzan a adquirir conocimientos relacionados con la sexualidad; por ello, es importante acompañarlos de acuerdo con su edad y estar atentos a situaciones que puedan resultar inapropiadas o dañinas.
    Los psicólogos señalan que los padres, frente a estas situaciones, pueden presentar conductas favorables o negativas ante lo que están viviendo sus hijos.
    Por ejemplo, algunos padres pueden mostrarse desinteresados, restándole importancia a lo que sus hijos quieren contarles, minimizando su preocupación o reaccionando negativamente. En otros casos, hay padres que creen y apoyan a sus hijos o hijas ante lo que están viviendo y tratan de ayudarlos.
    Palabras de apoyo para estos casos: primeramente, debemos mantener la calma y escuchar hasta el final, sin minimizar la importancia de lo que están viviendo nuestros hijos.
    Frases clave:
  • «Te creo».
  • «Gracias por contármelo».
  • «No es tu culpa».
  • «Hiciste bien en contarlo».
  • «Buscaré ayuda para solucionar esta situación y protegerte».
    Cuando reciben respuestas negativas o no son creídos, los niños y adolescentes pueden experimentar sentimientos de culpa, vergüenza, miedo y aislamiento. Por eso es fundamental brindarles apoyo, escucharles y buscar ayuda de adultos responsables y profesionales cuando sea necesario.
    En algunos casos, los niños pequeños pueden no identificar inicialmente que una conducta de un adulto es inapropiada, especialmente cuando este utiliza juegos, engaños o manipulación para acercarse a ellos. Por esta razón, es importante enseñarles, de manera adecuada a su edad, sobre los límites personales, el cuidado de su cuerpo y la importancia de contarle a un adulto de confianza cuando algo les incomoda o les causa temor.
    En los adolescentes puede ser más difícil acercarse a los padres para contarles las situaciones que han vivido o están viviendo, especialmente cuando no existe suficiente confianza para hablar sobre estos temas. Por ello, es importante generar espacios seguros de comunicación y acompañamiento, evitando juzgarlos o culpabilizarlos.
    La exposición temprana a contenidos sexuales, ya sea a través de la tecnología o de experiencias de abuso, puede generar confusión y afectar el bienestar emocional de niños y adolescentes. Algunos pueden presentar problemas de autoestima, sentimientos de vergüenza, aislamiento u otras dificultades emocionales.
    Pueden comenzar a aparecer diferentes manifestaciones o diagnósticos, dependiendo de cada caso: trastorno de ansiedad, trastorno depresivo, trastorno de estrés agudo, trastorno de estrés postraumático (que puede incluir diversas manifestaciones físicas y emocionales) y trastorno disociativo (que puede manifestarse mediante aislamiento o desconexión del entorno).
    Que el Señor nos ayude en todo esto y nos dé sabiduría para poder estar atentos a nuestros niños, en nuestros hogares y también en nuestras congregaciones.
Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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