Hno. Mathías Castillo
La serpiente es un reptil del Suborden Serpentes en le cual se incluyen mas de 3.000 especies, distintas entre si, por ejemplo algunas pueden escupir veneno. Habitan en la mayor parte de los continentes gracias a su gran capacidad de adaptarse al medio. Los únicos lugares donde no han podido establecerse son las zonas árticas y la Antártida. “Serpiente” viene del latín “Serpere” que significa arrastrarse, que describe el modo de desplazarse de este animal.
Características
Las serpientes son reptiles que se caracterizan por un cuerpo alargado y sencillo, lo que les permite desplazarse sin necesidad de extremidades. Su piel está recubierta de escamas y su esqueleto les otorga una gran flexibilidad al moverse lo que le permite desplazarse con tranquilidad tanto por agua como por tierra. Sacan la lengua para orientarse hacia posibles fuentes de alimento o para detectar peligros a su alrededor. Son estrictamente carnívoras, consumiendo mamíferos, aves, peces, anfibios y otros reptiles. Después de alimentarse, necesitan aletargarse o adormecerse en un lugar seguro para realizar el proceso de digestión. Una particularidad de las serpientes es su capacidad de cambiar la piel de forma regular, lo que marca un crecimiento o cambio de etapa en su vida y les permite recuperarse del desgaste constante de su piel debido a su forma de desplazarse por el suelo.
Aplicación Personal
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5: 17.
Como jóvenes, debemos despojarnos del viejo hombre, dejar nuestras cargas y vestirnos de Jesucristo, de la nueva naturaleza así como la serpiente se despoja de su antigua piel y esta es renovada. Este proceso muestra un crecimiento, así tenemos que crecer en el Señor, dejando lo viejo, dejando actitudes, aunque puede costar podemos pedir ayuda a Dios y nos dará la forma para abrazar la nueva vida que Cristo nos ofrece. Podemos vestirnos con sencillez del carácter de Cristo quien mostro amor y respeto porque en Cristo somos nuevas criaturas.