La roca es una asociación inorgánica de uno o varios minerales formados de manera natural por procesos geológicos. Su origen se clasifica en tres tipos:
- Magmáticas: se forman a partir del enfriamiento del magma de la tierra. Ejemplos: granito y basalto, consideradas las rocas con mayor dureza.
- Sedimentarias: se forman a partir de la acumulación de sedimentos. Pueden ser de otras rocas, seres vivos e incluso líquidos. Ejemplos conocidos: arcilla, carbón, petróleo y piedra caliza (sustancias disueltas en el agua).
- Metamórficas: Se forman a partir de otras rocas cuando aumentan la temperatura o presión. Ejemplos: pizarra y mármol.
Ministración:
En la Biblia dice en Salmo 61: 2 “Desde el extremo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Guíame a la roca que es más alta que yo”.
Analizando las definiciones anteriores y este Salmo de David, podemos entender cómo la mano de Dios ha formado tantos tipos y tamaños de rocas y montañas alrededor del mundo. Cuando estamos en situaciones en que necesitamos un lugar de refugio que sea firme, que nos cobije, el corazón clama por seguridad. El rey David, al escribir este Salmo, hizo esa declaración porque comprendió que Dios es la roca más alta, y se sentía protegido en Él.
Hay culturas que han esculpido sus casas en rocas, y también han construido con piedras que les permitieron levantar murallas. Por ejemplo: las pirámides de Egipto. En la actualidad, las rocas se siguen utilizando para la construcción, como la arena, el cemento, el granito y el mármol, materiales esenciales para las fachadas de viviendas y edificios.
Jesucristo hizo referencia a sí mismo cuando dijo:
Mateo 16:18 “Sobre esta roca edificaré mi iglesia…”
En la carta de Pedro, se menciona que Jesús es la piedra angular. Y en el Antiguo Testamento, vemos cómo el pueblo de Israel, en tiempos de Moisés, hablaba de la roca, como una figura que asemejaba a Jesucristo.
En la antigüedad, los hombres construían sus casas sobre rocas, especialmente en montañas, donde encontraban refugio ante las inclemencias del tiempo, protección frente a los peligros naturales, y calor en medio del frío. Al naufragar, muchos encuentran una roca, la escalan y esperan ayuda, confiando en que esa roca no será movida.
Muchas veces, pasamos por situaciones en las que necesitamos escondernos en la roca. Como iglesia del Señor, estamos fundamentados en la roca que es Jesucristo, y en ella podemos descansar, dejando todas nuestras ansiedades en Él.
Al realizar una comparación con las rocas podemos decir que nuestro Señor Jesucristo es como el granito:
- Firme
- Duro
- Durable
- Resistente
Él es nuestra roca angular.
Hebreos 1:3 (versión DHH) “Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de limpiarnos de nuestros pecados, se ha sentado en el cielo, a la derecha del trono de Dios.”
Cuan maravilloso es nuestro Dios, sin sombra de variación, Inconmovible, Fiel. El Señor nos invita a aferrarnos y a pararnos en la roca que es Jesucristo. En medio de lo incierto, Él permanece firme. Y nosotros podemos encontrar abrigo, fortaleza y dirección sobre esa roca que nunca se quiebra.