Según el diccionario del estudiante de la RAE: significado es: hecho o efecto de endiosarse o endiosar, Este último es ensalzar a alguien como a un dios, divinizar, mitificar, adorar, idolatrar. También se puede hablar de alguien que se endiosa a si mismo; erguirse, entonarse, ensoberbecerse, se considera perfecto, sin mancha, divino o ser tratado como tal.
Según la ciencia se habla del Síndrome de Hubris, trastorno que se caracteriza por un ego desmedido, enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades, y desprecio de las opiniones de los demás; lo podemos ver en emperadores, reyes, gobernantes de toda índole, empresarios, políticos, jefes de algo.
Se da en aquellas personas que logran el éxito de manera rápida, teniendo logros que se sienten dioses.
Características:
- Son imprudentes e impulsivos
- Tienen exceso de confianza (tendencia de tener demasiada confianza en sí mismo)
- Principios morales y éticos (tienen que ver con carácter de la persona)
- Actúan sin reflexionar
Tipos de sesgos:
- Excesos de confianza: creencias de tener demasiada confianza en sus propias capacidades.
- Superioridad: capacidad de sobre estimar la propia capacidad, adelantar una tarea de manera satisfactoria.
- Superioridad ilusoria: personas menos dotadas intelectualmente a pensar lo contrario sobre si mismas. Pensar en lo correcto sin conocer sus propias limitaciones.
Ministración
Las creencias de estas personas es creerse soberanos, cuando el único soberano es Dios. Hablamos tanto de su amor, pero también podemos ver su enojo.
En la Biblia habla de Salomón: “El Señor, Dios de Israel, se enojó con Salomón, porque su corazón se había apartado de él, que se le había aparecido dos veces y que le había ordenado no rendir culto a otros dioses. Sin embargo, él no hizo caso de lo que el Señor le había ordenado”. 1 Reyes 11: 9- 14. Salomón empezó su reinado pidiendo sabiduría a Dios, lo que le fue concedido, fueron añadidos para él riquezas. Construyo el templo para Dios, este hito le fue negado a su padre David. Su sabiduría fue conocida, a él llegaron a consultarle de muchos lugares hombres y mujeres. A pesar de su Sabiduría su corazón se había llenado de arrogancia y torció su camino. Se casó con mujeres extranjeras, las cuales le desvariaron a sus dioses, participo en la idolatría hacia estos, construyo para estos lugares de culto, lo cual provocó la ira de Dios.
“Y Jehová suscito un adversario a Salomón, a Hadad edomita, de la descendencia del rey, en Edom” 1 Reyes 11:14.
Dios le levanto un adversario debido a su pecado de idolatría, su pecado de endiosamiento. Su reino se estancó, su reino dividido. Así es cuando el corazón se enaltece, Dios se aleja, dice: No quiero nada contigo. Debemos tener cuidado de enojar a Dios; Él no comparte su gloria. Donde está nuestro tesoro, allí está nuestro corazón.
Otro ejemplo es Pablo. Era un perseguidor de la iglesia, soberbio, instruido y estaba ciego; no lograba ver sus limitaciones. Tuvo que ser derribado al suelo. Vamos a vivir situaciones en las que debemos eliminar nuestra vieja naturaleza. Menospreciamos a los demás, tratamos mal a nuestros hijos, no valoramos al otro; esa es nuestra ceguera. Las quejas que tenemos a lo largo del camino son porque nos amamos mucho y porque la persona de Cristo no se nos ha revelado.
Consecuencias del Endiosamiento
El Señor nos dio autoridad para reprender debemos resistir al diablo y él huirá, pero no tenemos resistencia ni perseverancia, ese es nuestro pecado para Dios.
No importa cómo comenzamos, sino cómo terminamos la carrera. Nosotros transmitimos y alimentamos el orgullo en nuestros hijos. Esto jugará en contra de la relación con nuestras familias o puede marcar sus vidas.
Debemos analizar nuestro corazón; todos estamos luchando con algo: altivez, engreimiento, menosprecios. Muchas veces creemos que la palabra es para el otro y no para nosotros, y nuestro corazón se va endureciendo, es comparable a endurecer la cerviz
“EL hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado; ni habrá para él medicina.” Proverbios 29:1.
Será quebrantado porque Dios es justo como ninguno. Es grave el enojo de Dios ya que se abren las puertas del infierno para un corazón duro. Sin embargo, Dios nos sigue amando.
A Dios no le gusta la incredulidad porque no alimenta nuestra fe, y sin fe no le podremos ver. Nos amamos tanto, demasiado y El Señor nos ve, y su mirada no es como vieran nuestros ojos es terrible, es un Dios que tiene memoria, sabe cada acto del corazón, debemos temer ante un Dios que todo lo ve. Arrepintámonos, eliminemos todo exceso de confianza del corazón y de la mente. El nombre de Cristo, su Salvación, su perdón no es para pisotearlo. ¿Qué hay en el corazón? Hay mucha ingratitud, arrogancia, menosprecio.
Cuando hay halagos es peligroso para un corazón no tratado. Consideremos: no ensalzar a nadie, sino solo a Dios. Aprendamos de Pablo y Bernabé cuando se dieron cuenta de que la gente los estaba endiosando, pues les estaban llevando guirnaldas, animales para sacrificio, ellos rasgaron sus vestiduras y gritando dijo: “… Nosotros también somos hombres con los mismos sentimientos que ustedes, y les anunciamos que se conviertan de estas vanidades al Dios vivo…” Hechos 14:15-16. Dejaron claro que ellos eran simples hombres, mostraron humildad y dirigieron a la gente hacia el único Dios Verdadero.
El Señor nos llama a la resistencia y a la perseverancia. Debemos enfrentar los embates de la vida con la ayuda del Espíritu.
Debemos preguntarnos: ¿Está molesto Dios con nosotros? ¿Nos está resistiendo? Así como lo hizo con Salomón o Pablo. La tarea de nosotros es preguntarnos si creemos que estamos haciendo las cosas bien y arrepentirnos de verdad porque la venida del Señor está cerca. Cuando el Señor nos habla de manera tan dura, es para hacernos bien, para darnos su paz. Dios nos ama y quiere limpiarnos, cambiar el corazón de piedra en corazón de carne. Que el Señor nos ayude a eliminar toda dureza del corazón.