La pedofilia

¿Qué es la pedofilia? Es la atracción erótica o sexual que una persona adulta tiene hacia niños.

Según la ciencia, la pedofilia es un trastorno mental:

-Los estudios muestran que la corteza prefrontal no funciona correctamente, lo que significa que la capacidad de “frenar” impulsos inapropiados están comprometidos.

-La amígdala envía señales sexuales inapropiadas (atracción hacia niños) que no deberían existir. Es como si el “cableado” estuviera conectado incorrectamente.

La ciencia quiere dar a entender que las personas nacen con pedofilia, indica que una posible causa puede ser el estrés materno o la malnutrición. Sin embargo la Biblia habla que son mentes reprobadas porque niegan a Dios, asi ellos son incapaces de discernir lo bueno de lo malo

Romanos 1:28 “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.”

Piensan:

 “El niño lo disfrutó”

 “El niño me buscaba/me seducía”

 “No le hice daño realmente”

 “Estaba educándolo sexualmente”

 “Es amor, no abuso”

 “Si el niño no se resistió, significa que quería”

Es decir incluyen negación, minimización del daño causado, y tienden a culpar a la víctima.

La mayoría de los abusadores NO son extraños: En el 93% de los casos de abuso sexual reportados a autoridades, las víctimas juveniles conocían al perpetrador: 59% eran conocidos, 34% eran miembros de la familia, y solo 7% eran extraños

Podemos decir que uno de cada cuatro niños han sido sexualmente manoseados para cuando cumplan 4 años. Y uno de cada cinco serán victimas de abusos por homosexuales. Las niñas tienen 5 veces más probabilidad de ser abusadas que los niños

Punto crucial: El “peligro extraño” que tanto se enfatiza representa solo el 7% de los casos. La realidad es que la mayoría del abuso ocurre en círculos cercanos: familia, amigos de la familia, entrenadores, maestros, líderes religiosos, vecinos. Los perpetradores suelen trabajar activamente para ganar la confianza tanto del niño como de su familia.

Nuestros hios enfrentan peligros muy graves en estos tiempos, los abusos les causaran un trauma emocional, y enfermedades. Les provocaran ataduras espirituales, no serán libres para sus relaciones maritales.

El abuso sexual infantil causa:

  1. Daño psicológico: depresión, ansiedad, problemas de identidad
  2. Alteraciones físicas: Su cuerpo entra en modo “luchar o huir”, liberando hormonas de estrés como cortisol. 
  3. Déficits cognitivos: problemas de memoria, aprendizaje, toma de decisiones
  4. Daño biológico: cambios en ADN, sistema inmune, sistema hormonal
  5. Problemas de salud física: enfermedades crónicas en la adultez
  6. Disfunción sexual: problemas de por vida en relaciones íntimas
  7. Mayor riesgo de revictimización: ciclos de abuso
  8. Trauma transgeneracional: los efectos pueden transmitirse a la siguiente generación
  9. Además: Consumo de drogas, alcohol para huir de recuerdos y del dolor.
  10. Algunos especialistas mencionan que existe un síndrome: el síndrome del vampiro “la idea de que si te ha mordido un vampiro, te convertirás en vampiro. Si has sufrido abusos, te convertirás en abusador ”

¿Qué dice la Biblia al respecto?

La Escritura nos advierte que hay hombres y mujeres sin afecto natural, que han perdido el amor genuino hacia los niños y hacia los más vulnerables. Son personas con ausencia de empatía, que no sienten remordimiento por el daño que causan; son implacables y sin misericordia, tal como lo declara la Palabra en Romanos 1:31 y 2 Timoteo 3:3. Esta condición es fruto de una mente reprobada, que ha dejado de tener en cuenta a Dios y por eso se endurece en su trato hacia los demás.

Nosotras debemos cuidar a nuestros niños con atención y prudencia. No se trata de pensar mal, sino de reconocer que existe la posibilidad de que alguien actúe con maldad. Por eso, debemos enseñarles que solo sus madres pueden bañarlos y cuidarlos en lo íntimo.

Los niños no deben sentarse en las piernas de nadie, sino al lado, porque ellos sienten sensaciones y pueden ser vulnerables a ser manoseados. Es necesario hablar con ellos, darles confianza para que verbalicen lo que sienten y aprendan a expresar sus emociones.

También debemos enseñarles que no se acuesten juntos, porque en su curiosidad pueden experimentar y exponerse, incluso mostrando sus genitales para “ver qué pasa”. Vivimos en una generación corrompida, y sabemos que el Señor viene pronto; las potestades del mal se manifiestan buscando destruir lo más puro.

Por eso, oremos para que nuestros niños sean cubiertos de manera sobrenatural, y pidamos a Dios que nos haga madres atentas y prudentes, capaces de recibir consejo y proteger a nuestros hijos.

No dejemos a los niños con el celular sin supervisión, porque allí también acecha el enemigo. Los niños no mandan: somos nosotras quienes debemos guiarlos. Estemos alertas a las señales que muestran cuando no hablan, porque en medio de sus ansiedades pueden caer en excesos.

Y si algún niño ha sido herido o abusado, recordemos que en Cristo puede ser restaurado y fortalecido. Él sana y devuelve esperanza donde hubo dolor y actua con  su poder restaurador.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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