
“Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.” Lucas 1:38
María era un joven humilde, hermosa, amable de ojos cálidos y piel morena.
Dice la Biblia que ella guardaba en su corazón todas las cosas, tenía muy presente lo que el ángel le había hablado sobre la venida de nuestro Señor. Por fin el Salvador tan esperado llegaría, la maravillosa promesa sería cumplida. ¿cómo ella habrá esperado día tras día esa promesa para su pueblo? ¡Recordaría a Rut, a Ester a Débora a Moisés, etc…!
Se dice que los judíos tenían habitaciones en sus casas para la oración y ella estaría ahí cuando el ángel la visitó. El Todopoderoso le había elegido a ella para albergara en su vientre a el Salvador, el hijo del Dios Altísimo. El ángel le dijo “El Señor está contigo” Ella se turbó por lo que le dijo. ¿Ella habrá pensado diciendo “yo”? ¿El Salvador? Ella empezó a decir no soy casada ¿cómo sucederá esto?. Se habrá sentido tan incapaz pero el ángel le dijo ” no temas, el Espíritu santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”. Entonces María se rindió y dijo “hágase conmigo conforme a tu palabra”.
¿Cuántas veces como María me he sentido incapaz? y digo:
¡Esto no es para mí!
¡No podré!
¡Estoy agotada!
Pueden haber situaciones que nos hagan ver nuestra humanidad y que no nos dejan ver a nuestro hermoso Salvador y la magnificencia de Su Poder. Como pecadoras redimidas no podemos vivir a plenitud la belleza de nuestra feminidad bíblica separadas de la obra del Espíritu que santifica en el Evangelio, es con la ayuda de Su Espíritu en nosotras. El Señor nos dice “pongan su casa sobre mí… yo soy la Roca” Él nos pide profundizar en nuestro corazón, preguntarnos ¿cuál es su fundamento?.
Falta tan poco para que se cumpla la promesa que hizo Jesús a sus discípulos. ¡¡Él vendrá!!. ¿Cómo nosotras estamos esperando la segunda venida de Jesús? ¿Estamos viviendo con la ayuda del Espíritu? Querida hermana, en Él hay plenitud si te sientes incapaz, que podamos decir como María “hágase conforme a tu palabra” en nuestras vidas.