La lengua orgullosa se atribuye los méritos sin reconocer a Dios. Humilla, se jacta y busca sobresalir. No se muestra vulnerable. No le gusta delegar y cree que tiene la fuerza para hacerlo todo por sí misma. Se atribuye logros sin reconocer la gracia de Dios. No escucha ni acepta corrección. Se compara con otros para sentirse superior. Rechaza la humildad y la mansedumbre.
Frases comunes de la lengua orgullosa:
- “Si no lo hago yo, nadie lo hace.”
- “Te ayudo… no gracias, yo puedo hacerlo.”
- “Yo no soy como la mayoría.”
- “No es por presumir, pero a mí me sale mejor.”
Un día de clamor, en la oración por los países perseguidos, escuché claramente: “Eres orgullosa, tienes que pedir ayuda”. Dejé de luchar, pero luego me encontré ensimismada. En la tarde me tocó enfrentar la lengua orgullosa, y me vi como una persona orgullosa y falta de humildad.
Como mujeres, muchas veces hemos mentido para quedar bien, pero esa actitud refleja arrogancia. La persona orgullosa se cree mejor que las demás, actúa con soberbia y no escucha. Fue a través de la pastora que pude darme cuenta de esto.
“El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros; ni aun como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.” — Lucas 18:11–12
Pero Jesús nos dice:
“Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” — Lucas 18:14
El profeta advierte:
“Escuchad y prestad atención; no seáis altivos, porque Jehová ha hablado. Dad gloria a Jehová vuestro Dios, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en los montes oscuros; y esperéis luz, y Él la convierta en sombra de muerte y tinieblas. Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma a causa de vuestra soberbia.” — Jeremías 13:15–17
Lo contrario al orgullo es la mansedumbre. En el trato a los demás, la mansedumbre está libre de arrogancia y orgullo. Es un corazón dócil.
“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.” — 1 Pedro 5:5
El orgullo es una via satánica, pero el fruto del Espíritu es la mansedumbre. En todos nosotros hay un poco de orgullo, pero debemos rendirlo al Señor. Para Él sea la gloria. La gloria es del Señor,
Él nos ha capacitado para lo que hacemos. Todos tenemos dones y talentos, y eso es una honra. Es dado por el Señor, es por su gracia. No debemos callar cuando reconocen lo de Dios en nosotros, sino podemos decir, por la misericordia de Dios lo pude hacer. Y es bueno reconocer nuestros talentos para edificarnos reconocerlos sin celos.
El Señor nos ayude a tener mansedumbre, que puedan tratarnos con la mano.