La lengua necia

La palabra necio viene del latín nescius, que significa “que no sabe” o “incapaz”.

Para describir qué es una lengua necia, veamos las características de una persona necia. Estas son:

  • Obstinación: se aferra a sus ideas o decisiones sin importar la lógica ni el consejo de otros.
  • Ignorancia de la ignorancia: cree que sabe cosas que en realidad desconoce.
  • Falta de definición: actúa sin prudencia y de manera descarada, sin considerar las consecuencias.
  • Rechazo a la corrección: se niega a aceptar hechos que contradigan sus creencias.
  • Ensismismamiento: se enfoca en lo superficial o en destacar sus propios aciertos.

Así, una lengua necia es aquella que habla desde la obstinación, el orgullo y la ignorancia espiritual. Es una lengua que dice las cosas sin pensar, se resiste a la corrección y se justifica constantemente en su propio razonamiento, reaccionando desde el ego.

¿Qué causa la necedad?

El problema fundamental de la necedad es el orgullo —un problema del corazón— porque creemos que el “yo” es el objeto principal de adoración, no Dios. Es un corazón que no se ha rendido a la sabiduría de Dios.

La lengua necia no se somete, no escucha, no edifica. Solo reacciona desde el ego.

Ejemplo:

Una mujer se encuentra discutiendo fuertemente en su hogar. Sus palabras son duras, con tono de voz elevado; ella piensa que tiene la razón. Su esposo, en medio del conflicto, le dice que está actuando como una mujer necia.

La mujer se da cuenta de que su lengua, usada sin dominio propio, está edificando sobre arena: sobre emociones, orgullo y necedad.

El Señor la llama a construir sobre la roca —Cristo: su humildad, su carácter, su mansedumbre, su obediencia— y a dejar que su hogar sea sostenido por la sabiduría de Dios.

“Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre necio que construyó su casa sobre la arena…” — Mateo 7:26–27

Nosotras debemos ser confrontadas. Preguntémonos:

“¿Sobre qué estás construyendo tu casa? ¿Sobre la arena o sobre la roca?”

En Proverbios 10:18–21, se nos habla de la lengua necia: cómo habla sin filtro, sin prudencia, y no para calmar, sino para exacerbar.

“El que encubre el odio es de labios mentirosos, y el que propaga calumnias es un necio. En las muchas palabras no falta pecado, mas el que refrena sus labios es prudente. Plata escogida es la lengua del justo; mas el corazón de los impíos es como nada. Los labios del justo apacientan a muchos; mas los necios mueren por falta de entendimiento.” — Proverbios 10:18–21

Que el Señor nos ayude y confronte en el corazón si estamos hablando con una lengua necia. Que cada palabra que digamos edifique sobre la Roca y no sobre la arena. Que podamos ser, por el contrario, prudentes, obedientes, humildes; que busquemos la voluntad de Dios para nuestras vidas, su sabiduría.

Dejémonos de justificar. Rindámonos. Edifiquemos. Escuchemos. Seamos sabias.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close