¿Qué es la lengua ensimismada?
Es aquella que habla desde el ego, centrada en sí misma, buscando reconocimiento, gloria personal o satisfacción. No considera al prójimo ni la voluntad de Dios, sino que refleja un corazón ocupado en sí mismo. La palabra nos dice:
“Cada uno busque no su propio bien, sino el de los otros.” 1 Corintios 10:24
Nuestro Señor nos mostró que la grandeza no está en hablar de uno mismo, sino en servir. Lo podemos ver cuando los discípulos discutían por quien es el mayor, el Señor les enseñó diciendo:
“El que quiera ser el primero, será el último de todos, y el servidor de todos.” Marcos 9:35
Podemos recordar unos ejemplos:
– Hablar solo de uno mismo, sin escuchar al prójimo.
– Presumir logros para buscar alabanza.
– Manipular conversaciones para que giren en torno a la propia persona.
– Como cristianos hemos preguntado a alguien si es salva, pero responden que sí con el fin de no ser incomodados. Esa respuesta refleja un corazón sin disposición, más preocupado de sí mismo que de la verdad de Cristo.
– También podemos ver lo mismo cuando el Señor quiere corregirnos, muchas veces ignoramos su voz. Él quiere tratar con nosotros, pero respondemos con indiferencia, cin ensimismamiento.
– El ensimismamiento también se puede ver cuando se nos da una instrucción y decimos “sí”, pero no lo hacemos, seguimos sin disposición porque pensamos en lo que estamos viviendo o que nos puede pasar. Nos enfocamos en nosotros mismos y olvidamos quién es nuestro Salvador y Señor, nos olvidamos que Él debe ser todo de nosotros
– Ese ensimismamiento nos hace tardar en hablar cuando nos pasa algo y nos lleva a resistir la amonestación. Pero la Biblia nos enseña:
“Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.” Santiago 1:19
Cuando se nos amonesta debemos escuchar, porque es para nuestro bien, la amonestación de nuestros padres y pastores siempre es en amor, no por daño . Si no lo hacemos, ese egoísmo puede quitarnos la bendición.
La lengua ensimismada está ligada con el orgullo y genera división.
Dejemos que el Señor transforme, corrija, nos trate para que sirvamos, reconozcamos que somos dependientes de Él en todo tiempo, que la lengua deje todo tipo de vanidad y sea rendida a Cristo. No nos engañemos Dios no puede ser burlado, Él es el Rey.








