Introducción

La palabra sentimiento proviene del latín sentīre, que significa sentir, percibir o darse cuenta a través de los sentidos.

¿Qué son los sentimientos?

Son el resultado de los procesos mentales que ocurren después de experimentar las emociones.

Diferencias:

  • Emoción: Reacción inmediata o instintiva del organismo (física) frente a un suceso. Es intermitente y varía con gran rapidez.
  • Sentimiento: Proceso que comprende la suma de la emoción con su correspondiente pensamiento. Su duración es mucho mayor, ocupa nuestro espacio mental y puede llegar a convertirse en un estado en sí mismo.

Tipos de sentimientos:

  • Positivos: Producen sensación de bienestar y agrado. Ayudan a preservar la salud física y mental, ya que disminuyen el estrés y la ansiedad.
  • Negativos: Generan malestar y desequilibrio emocional, lo que puede derivar en trastornos como la depresión.

Los sentimientos habitan en el alma y son una de las funciones del intelecto. En ellos encontramos la afectividad, las sensaciones que experimentamos y que influyen en nuestro estado de ánimo.

Ministración

Es increíble cómo nos creó el Señor: almas vivientes, capaces de guardar cualquier cosa. Es importante no ser almáticos (cuando la voluntad, el intelecto y las emociones nos controlan).

Que el Señor nos ayude a discernir y que el Espíritu de Dios nos guíe. A veces hay cosas que, si no nos descubrimos, si no nos conocemos, se hacen constantes en nosotros.

Debemos tener cuidado con ser almáticos en el culto: pensar, opinar y actuar de una forma allí, y en el hogar de otra. Debemos ver la realidad de la Escritura:

“A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.” Salmos 16:8

El Señor está con nosotros, sin importar el sentimiento, la emoción o los pensamientos errados que hayamos guardado. Él permanece fiel.

¿En qué estamos paradas? ¿Qué tipo de ideas tenemos en nuestra mente? La edad, las situaciones que vivimos, cómo manejamos nuestra vida… todo influye.

Debemos desarraigar pensamientos, creencias, emociones y cuestionamientos que no nos permiten ser constantes y maduros en la fe.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.” Romanos 12:2

Debemos razonar, examinar si hay religiosidad o fariseísmo en nosotros, si juzgamos a los demás:

“¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” Mateo 7:3–4

Por una emoción o pensamiento podemos terminar siendo mujeres llenas de eslabones: ariscas, amargadas, con rostros tristes, frustradas, porque ponemos nuestra felicidad en un ser humano.

Muchos estamos llenos de eslabones: falta de perdón, prejuicios, fariseísmo, amor propio, orgullo… todos unidos en una cadena.

Ni usted ni yo sabemos lo que otros viven. A veces creemos tener el control, pero no es así. Todos pecamos. Necesitamos redención, un cambio de mente y corazón.

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jeremías 17:9

Jesucristo quiere hacer algo en nuestra vida: sacar las idolatrías, el paganismo, todo lo que no nos pertenece y que nos impide amar verdaderamente al Señor.

Muchas veces hacemos vano el sacrificio de Cristo. Hablamos de Él, pero no vamos a su presencia. El Señor quiere que veamos más allá, que creamos en sus promesas, que nuestra mirada esté en Él y no la bajemos.

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.” Juan 14:1

Saquemos todo lo que arrastramos desde la niñez. Vivamos una vida abundante, contentos con lo que tenemos hoy. Cuando ponemos la mirada en Cristo, vemos lo perfecto y no nos dejamos gobernar por la emoción.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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