Identifiquemos la soberbia en nuestras vidas

Dios nos advierte sobre la soberbia a través de la vida del rey Nabucodonosor, Daniel 4:29-32:

“Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.”

Dios no fue indiferente ante la soberbia de este rey. Le había advertido que reconociera a Dios, quien le dio todo, pero pasaron 12 meses desde esa advertencia y el juicio cayó sobre él. Fue destituido del lugar que había sido puesto, arrojado entre las bestias, despojado de sus vestiduras reales hasta que reconoció que Dios, el Altísimo, tiene dominio en el reino de los hombres y lo da a quien él quiere.

La soberbia puede ser más visible en algunos que la tienen enraizada en el corazón, así como Nabucodonosor, y así también nosotros podemos manifestar la misma soberbia en nuestras vidas, en nuestras familias. Algunas formas son:

1. Tener gusto en tener la última palabra en una discusión o conversación. (Cuando discutimos con nuestros esposos, hijos y otros)

2. Asumir todas las responsabilidades en el hogar o en el trabajo. (Una mujer que se cree puede hacer e ir donde quiera)

3. Sentir satisfacción en pensar que “solos” podemos hacer las cosas. (La autosuficiencia)

4. Dejar la dependencia de Dios. (Soberbia de dejar el consejo de Dios de su Palabra)

5. Aparentar tener la respuesta de todo para no mostrar un poco de ignorancia.

6. Aparentar tener amor por los demás, haciéndoles bien pero no proveyendo para los que sí tenemos que hacerlo.

7. Ignorar la crítica y actuar como si no afectara.

8. No admitir una equivocación o minimizarla.

9. Creer merecer reconocimiento constante.

10. Hacer las cosas uno mismo.

11. Exigir, manipular para que las cosas salgan a la forma de uno. Si alguien pensó por su cuenta, entonces recriminar con menosprecio.

12. Sentir celos, incomodidad por el reconocimiento de otro.

13. Esperar que otros nos pidan perdón primero y aun así resistir para pedir perdón.

Como consecuencia:

1. Crearemos muros; nadie podrá decirnos nada, aunque estemos en error.

2. Terminaremos cansados, y no podremos disfrutar de la carga ligera que tiene nuestro Dios para nosotros.

3. Mostraremos arrogancia.

4. Nos alejaremos de Dios. ¿Qué haríamos sin estar en comunión con Dios, con Jesús nuestro Salvador?

5. Nos limitaremos a aprender y comprender lo que el otro quiere decir, y nos tropezaremos vez tras vez en aquello que creemos saber.

6. La soberbia de menospreciar a quienes Dios nos ha dado nos hará peores que incrédulos. Proveer para otros y no para la familia llevará a los hijos a tener contradicciones de Dios, a resentimientos y a apartarse. Solo la misericordia de Dios puede volver a un hijo apartado al Señor. Nos ayude Dios a meditar en nuestro rol de padres y mirar a los hijos que nos ven en nuestro actuar y en la fe genuina que debemos tener.

7. No lo sabemos todo, y Dios puso pastores, líderes que nos confrontan con nuestro pecado. Ellos velan por nuestras almas. Debiésemos amarles más cuando nos amonestan; si viéramos lo divino en sus palabras, nuestra soberbia no tomaría lugar en nuestras vidas. Y así con los hermanos, con la familia.

8. No admitir un error en la familia llevará a que nuestros hijos tengan un corazón duro.

9. No somos el “hoyo del queque”. Cristo es el centro; él nos capacita. ¿Por qué queremos nuestra propia gloria?

10. Cuando hacemos las cosas como si nadie más pudiera hacerlo, en lo humano estaremos agotados, a veces desgastados. Dios nos puso en una familia, y los varones tienen más fuerzas que nosotros. Dos son mejor que uno, dice la Palabra.

11. No es sabio tener un control excesivo en la familia. Creer que tenemos la razón nos llevará a humillar al otro, ese otro nuestro hermano. El menosprecio se contagia; nuestros hijos pueden imitar esa conducta, y eso no le agrada a Dios.

12. Los celos nos pueden llevar a tener malicia en el corazón, urdir planes para que el otro fracase, obras malignas.

13. Qué soberbia más grande el no pedir perdón. Es como el siervo malo, a quien se le perdonó lo que de ninguna manera podía pagar, y él no quiso perdonar un poco.

La historia de Nabucodonosor es una advertencia para todos. Como él, muchas estamos bendecidas con familia, hogar, y tenemos más de lo que merecemos. Pero como Nabucodonosor, a pesar de tenerlo todo, la soberbia nos puede llevar a perder la familia, la dignidad, estar escondidos. Quebrar las relaciones familiares. El Señor nos ayude. No solo perder sino quedar en el olvido como reprensión, así como el cinto fue escondido para que se pudra y sea desechado.

Que el Señor saque la soberbia de nuestro corazón, pero que no nos saque a nosotras; que nos ayude a arrepentirnos, pueda sanar toda área en la que la soberbia haya actuado. Confesemos con nuestra boca y sigamos el ejemplo de Cristo, manso, humilde. No dejemos que la soberbia deje en ruinas nuestra familia. Dios, en su paciencia, no nos culpa o condena cuando fallamos, sino que pacientemente espera que nos arrepintamos y está esperando enderezar nuestro camino.

La soberbia en Nabucodonosor lo llevó a perder su posición y dignidad. Al igual que él, debemos reconocer que la soberbia puede estar camuflada en nuestras vidas y que tener un concepto elevado de nosotros mismos sin la perspectiva de Dios puede llevarnos a la ruina, destrucción.

La familia es un regalo del Señor. Pelemos con la soberbia, el orgullo, la rebeldía, el enojo y el menosprecio en nuestras vidas. Edifiquemos nuestras vidas y familias sobre la Roca.

El Señor pudra nuestra soberbia, alcancemos su misericordia para un día verle.

Compartimos Imágenes de este hermoso culto de día miércoles.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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