Hombres: Impetuosos

La carta de Timoteo es una carta de advertencia del apóstol Pablo hacia los fieles de Timoteo, es una amonestación por el carácter de los hombres en los postreros días. En particular advierte a los hombres impetuosos en medio de la congregación.

Hombres impetuosos son hombres que actúan de forma impulsiva hombres irreflexivos, hombres que quieren que todo se haga según su voluntad, como ellos desean. Esto trae daño.

¿Cuántas veces se daña a los demás con nuestras actitudes impetuosas?

Nuestro Señor Jesucristo nos dijo: “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”.
Pedro actuó impetuosamente con sus dichos y hechos al cortarle la oreja a Malco, cuando estaban por arrestar a Jesucristo, su actitud fue reprendida por nuestro Señor.

Somos impetuosos, cuando hacemos algo, hablamos sin meditar, sin considerar a Dios. Puedo recordar a una pareja sin conocimiento de Dios que buscó un aborto pero por la gracia de Dios no lo hizo, la juventud no les hizo ver lo valioso de amar a un niño, ahora ellos le pueden abrazar, ver crecer. Decisiones apresuradas tienen terribles consecuencias.
Qué podemos decir: solo la gracia nos ha sostenido.

“Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura”. Romanos 3:13-14.
Así somos aún los cristianos.
A veces somos como lobos vestidos de oveja. El Señor tenga misericordia de nosotros y nos ayude a ser verdaderos cristianos y ser tratados por Él. Pues es fácil alejarse de la iglesia pero cuesta mucho volver, porque vienen pensamientos de autocondenaciones, pero la mano de misericordia se extiende a nuestra vida y una vez mas el Señor quiere tratarnos para hacernos semejantes a Él.

“Antes del quebranto va la soberbia,y antes de la caída, la altivez de espíritu”. Proverbios 16:18

El Señor saque todo orgullo, soberbia, altivez de espíritu oculto del corazón para dejar de ser impulsivos, y nuestras vidas puedan mostrar el fruto del Espíritu, la mansedumbre, la bondad,la paciencia.

Que tengamos dominio propio en nuestra lengua, para no ser impetuosos.
“Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es hombre cabal, capaz también de frenar al cuerpo entero”. Santiago 3:2

Aprendamos la palabra del Señor que nos dice que: Jesucristo fue manso y humilde.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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