Estamos terminando un desafío que fue de mucha bendición; en tiempos parecía muy difícil y a los días parecía que llegamos a la cima y ahí el Señor nos ayudaba para permanecer. No fue fácil dirigir el corazón pero sí se pudo con la ayuda del Señor. Sabemos que el corazón se desvía y en el se levanta el orgullo, tenemos una actitud de ensimismarnos. El corazón nos engaña porque es egoísta y orgulloso. Como esposas queremos muchas veces qué se cumplan nuestras expectativas en nuestros esposos entonces ponemos las emociones, pero estas son humanas.
En Efesios 4:8 El Señor nos dice que pongamos nuestra mirada en Jesucristo qué pensemos en todo lo justo, todo lo bueno todo lo verdadero todo lo que tiene virtud y dirijamos nuestro corazón a esta verdad para así dejar de ver el polvo que es el hombre. Otro tema que se trató en esta serie fue el de honrar, respetar y vivir con consideración con los que viven con nosotros. Como mujeres casadas respetar y honrar a nuestros esposos respetando el diseño que Dios puso siendo el hombre de la cabeza y nosotros sujetas a ellos. Como hijos sujetandonos a los padres, como hermanos sujetandonos unos a otros cumpliendo el diseño que Dios ya establecido en Su Palabr.
Si bien todos tenemos distintos temperamentos el Señor nos manda a considerar nos manda honrar a la forma del Reino. Hace años este tipo de mandatos eran sujetados con un corazón dispuesto pero en estos tiempos se ha ido cuestionando y esto nos ha traído pecado nuestras vidas por esto tenemos que ser influenciadas con la verdad.
Otro tema fue el de amor incondicional un amor que no mira la ofensa, no mira a la persona que amamos sino que le amamos como Dios nos amó a nosotros. Al considerar la ofensa también considerar el vivir con perdón. No considerar lo que el otro nos hace como algo personal si no entendiendo con quienes vivimos. A veces como madres nos olvidamos que nuestras hijas han crecido y aún siendo casadas queremos encaminarlas pero debemos tener en cuenta el crecimiento de las hijas.
Teniendo en cuenta estos temas debemos edificar nuestras relaciones nuestros matrimonios en Cristo en la Palabra y en la oración. Ser mujeres tratadas por el señor esto es un desafío Pero podemos ser mujeres prudentes agradables apacibles que quieran vivir lo que el señor ha mandado teniendo pensamientos de bien, de paz pensando bien con cordura, viendo la Fuente dejando todo mal humor, el Señor nos ayude y tengamos el buen fundamento, que es el de los apóstoles. Edificar matrimonios,edificar familias en la verdad reconociendo que en la crianza una desobediencia no es lo mismo que una travesura, sabiendo que en amor podemos disciplinar sin irás ni enojos ni hacerlo personal y desde pequeños tenerlos bajo el alero del Señor para que no sean una generación de cristal, ayudando a los niños que sean varoniles y a las niñas femeninas. Cómo madres podemos hacerlo como lo hicieron Loida y su abuela y su madre cuándo instruyeron al pequeño Timoteo, démosle valores démosle importancia a lo verdadero poniéndole límites en lo que hacen, haciéndoles hábitos para crear seguridad en nuestros pequeños. Como mujeres mayores dejemos de criticar a los pequeños mostrando qué son una carga o una fuente de distracción sino que les amemos que vivamos en comprensión.