“Muchas son las mujeres hacendosas, Pero tú las has superado a todas. Engañosa es la gracia y fugaz la hermosura, Pero la mujer que teme a YHVH, ésa será alabada” Proverbios 31:29-30.
Engañosa en hebreo es sheker, que hace referencia a que alguien hace una actuación, vano y pasajero. Engañosa es la mujer de apariencia porque esto es fugaz, pasajero. No es bueno fijarse como varón en la mujer bulliciosa que llama la atención, eso es pasajero. Los años quedan. Al elegir a una mujer no será por un tiempo sino para toda la vida. Lo que no está basado en un consejo sabio, tendrá pronto término. En el camino el engaño se desvanece, entonces lo real aparece y no es bueno.
Todas las cosas sobre esta tierra son pasajeras, hay que tener cuidado. Sin embargo, el buen carácter es el que debe permanecer, los cambios para bien hay aceptarlos, al igual que las canas, las arrugas, el vigor disminuido.
En algunos trabajos al fijarse en lo exterior, lo vano, quitan la atención en lo interior, la experiencia de un trabajador así la inexperiencia de la juventud es más considerada por la edad del trabajador.
Cuán importante es una mujer temerosa de Dios. Así muchas veces escuchamos la palabra de Dios, sin poner atención, entonces no llega a lo profundo del espíritu. Como cristianos no debemos pasar por alto las enseñanzas de la palabra, ahí se valora la dignidad que le da a las mujeres, el Señor miro a cada una hasta lo profundo de sus corazones.
Así se espera que los varones como Cristo den un trato digno a las mujeres. Primeramente, a las mujeres de sus hogares, la esposa, las hijas, las madres, y así cada cristiana. Se debe considerar que muchas mujeres se niegan por sus esposos, y se sujetan sumisas, aun tolerando maltratos, aunque la palabra declara que las mujeres son el vaso más frágil ellas se portan fuertes ante las demandas de la Palabra. Se esfuerzan más allá de sus fuerzas, dándose por los suyos, muchas saliendo a trabajar fuera del hogar. Acciones que desmerecen los hombres que un día se presentaron como príncipes para ser verdaderos villanos en su presente.
Abigail, era una mujer entendida, sabía lo tiempos no se dejó llevar por el mal carácter de su esposo, tuvo buen juicio, fue prudente, tenía virtudes. Siempre las cosas buenas superan las malas.
Así se vio cuando ella humildemente se tuvo que presentar ante David, quien buscaba venganza por su labor mal pagada por parte de Nabal, y no solo a él sino también a sus siervos y a esta mujer. Ella asumió el papel de quien debía defenderla, lo hace con astucia, con inteligencia, reconoció a quien se dirige.
Como esta mujer, en las congregaciones hay muchas quienes sufren el mal juicio de sus maridos. Trabajan sin descanso, preocupadas por cubrir las necesidades, que se niegan a sus anhelos mirando a sus hijos con propósito. Ellas deben ser reconocidas de parte de los maridos.
Por el trabajo que dan por amor, sin considerar horarios.
El varón debe enseñar a los hijos y reforzar ese reconocimiento para las madres. No se han quedado en casa sino han corrido para servir. Las palabras de ánimo son necesarias.
Si es un joven soltero, reconozca a una mujer soltera con mucho respeto su aspecto, pero no a una persona casada. Los maridos deben dar sus palabras a sus esposas y viceversa, con sabiduría.
Los varones deben considerar primero a Dios, luego su hogar, el trabajo. Estar presente en los años de crianza de sus hijos. El ejercitar las emociones en los hijos, precede a el buen juicio en ellos. Esto es muy importante en este mundo tan competitivo, esto lo enseña un padre presente, que lidera con humildad, en servicio, en tiempo con los niños. La familia es un equipo.