Hábitos del sueño

Los hábitos del sueño se encuentran regulados por una hormona llamada melatonina, producida de forma natural por la glándula pineal, ubicada en nuestro cerebro. Esta es una señal química que prepara al cuerpo para descansar, y su función principal es regular el ciclo circadiano de vigilia y sueño.

Cómo activar la melatonina:

  • Cerrar los ojos.
  • Preparar el ambiente (dejar de percibir la luz del día), ya que se activa con la oscuridad.
  • Mantener las pantallas fuera 2 horas antes de acostarse.
  • Evitar juegos muy bruscos (ejemplo: cosquillas).
  • Usar luces tenues o bajas (opcional, dependiendo de cada niño).
  • Baño de agua caliente (opcional, dependiendo de cada niño).
  • En los bebés, se aconseja realizar masajes relajantes.
  • Temperar el ambiente en invierno (si es necesario).

Las funciones de la melatonina

  • Calma las ansiedades.
  • Comienza a bajar la temperatura del cuerpo previo al descanso.
  • Es un potente antioxidante a nivel celular.
  • Regula la salud metabólica.
  • Ayuda a mejorar la calidad del sueño.

Las ansiedades y preocupaciones del día, cuando no las dejamos al Señor, nos roban el descanso.

La Palabra nos recuerda: “Por nada estéis afanosos” (Filipenses 4:6).

Al no tener una buena calidad de sueño, las consecuencias se ven al día siguiente porque habrá:

  • Estrés y cansancio por tener el cortisol elevado.
  • Mal estado de ánimo.
  • Mala disposición para realizar actividades.
  • Enojo y tensión.

Podemos preguntarnos cuanto debemos dormir, para eso existe una tabla con indices deseables:

  • De 0 a 3 meses: 14 a 17 horas.
  • De 4 a 11 meses: 12 a 15 horas.
  • De 1 a 2 años: 11 a 14 horas.
  • De 3 a 5 años: 10 a 13 horas.
  • A los 6 años: 9 a 11 horas.
  • Adultos: 7 a 8 horas.

Ministración

Los adultos, tanto como los niños, deben tener un buen descanso para mantener una salud mental sana y no vivir sobrepasados. Si nuestra mente está enferma, también se puede ver afectada el alma y el cuerpo.

Por eso es importante dormir la cantidad necesaria de horas según las necesidades de cada persona. Para que nuestro descanso sea reparador y se logren todos los procesos de recuperación, debemos entender que nuestro cuerpo es una creación perfecta, donde durante la noche se reconstruye y genera más energía.

Salmos 4:8 dice:“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.

Los niños hebreos de 5 a 10 años, en el antiguo Israel, debían aprender de memoria los libros del Pentateuco. Eran disciplinados, tenían hábitos y rutinas, y vivían bajo una formación estricta. Las niñas eran instruidas para cumplir funciones de esposas y del hogar.

Esto nos enseña que los hábitos se forman desde la niñez. Cuando los niños son pequeños, deben aprender buenos hábitos para que, al llegar a la adolescencia, sean capaces de asumir sus responsabilidades diarias.

Las ansiedades, las preocupaciones del día y las situaciones que no dejamos al Señor no nos permiten tener un buen descanso. Para cambiar esto, debemos ordenar nuestros hábitos del sueño, aprender a soltar ciertas situaciones y confiar en Él.

El descanso es parte del diseño perfecto de Dios. Durante la noche, el cuerpo se reconstruye y genera energía. Si nuestra mente está enferma, también se afecta el alma y el cuerpo. Por eso, debemos ordenar nuestros hábitos del sueño, aprender a soltar las cargas y confiar en el Señor.

Que el Señor nos ayude a formar y traspasar buenos hábitos a nuestros hijos, para que crezcan en disciplina, paz y confianza en Él.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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