Velar no es simplemente estar despierto, sino estar apercibido, preparado y atento a lo que el Señor nos pide.
¿Quiénes velaban?
En la Escritura vemos que los guardias estaban en las torres para advertir al pueblo (Isaías 62:6), que los atalayas como Ezequiel velaban, recibían palabra de Dios para alertar (Ezequiel 3:17), que los levitas también cumplían turnos para velar en el templo. Tambien velaban los soldados romanos, lo vemos cuando cuidaban la tumba de Jesús (Mateo 27).
Los profetas y pastores eran responsables de velar espiritualmente por el pueblo (Hebreos 13:17).
Velar es asumir un compromiso de cuidado y preparación delante de Dios.
¿Qué es la acción de gracias?
En cuanto a la acción de gracias, a biblia nos dice lo que era, en el Antiguo Testamento se realizaba con sacrificios de paz y cánticos (Levítico 7:11-12), con alabanzas colectivas como en Esdras 3:11, Con ruegos como la oración de Ana (1 Samuel 2:1) o el canto de María con pandero (Éxodo 15:20-21).
Era una expresión de un corazón que estaba acompañado de instrumentos, votos y sacrificios, que reconocía la obra de Dios.
En el Nuevo Testamento vemos la acción de gracias es un estilo de vida: Filipenses 4:6 nos exhorta a dar gracias en todo, Colosenses 4:2 a perseverar en oración con gratitud, y Hebreos 13:15 a ofrecer sacrificio de alabanza continuamente.
Testimonio:
Una hermana nos comparte: como mujer he sentido miedo, he visto mi despensa vacía y he pensado que pasa si nos falta el calzado, ¿Cómo cuidar velar? En esos momentos me ha costado dar gracias, pero al leer la Palabra ella me anima a dar gracias en todo, pero ya no mirando lo que tengo o lo que me falta, aunque la necesidad parece que grita más fuerte, tengo que tener gratitud. Porque mi seguridad no está en lo que está en mi mano sino mi seguridad está en Dios, porque soy hija, y que mi Padre está tomándome de la mano en todo momento, no me soltara, el está velando por mí. He pasado procesos duros, pero entiendo que puedo dar gracias por todo, no porque tenga abundancia, sino porque mi Padre es Dios, el Creador, el Todopoderoso.
Reflexión pastoral
Aunque nuestras emociones nos quieran desviar, vistámonos con la gracia de Cristo y descansemos en Su Evangelio. Él nos sigue formando a Su imagen, caminemos con esperanza.
No se trata solo de estar despiertos, sino de estar preparados y comprometidos con el Señor, agradeciendo en la abundancia y en escasez, en crisis y en dolor, porque Él nos sostiene y nos prepara para su gloria. Pablo lo hizo en el final de sus días.
Vistámonos de Cristo velando atentos a su voz con acción de gracias reconociendo que en todo momento Él es nuestro sustento y nuestra paz.