¿Estás vestida de Cristo?¿de gratitud?

Siempre hay algo que agradecer al Señor. Muchas veces no nos damos cuenta y no expresamos gratitud; sin embargo, si pensamos en ello, reconoceremos que sin la misericordia de Dios no estaríamos de pie. Tenemos un regalo grandioso: el perdón de los pecados algo totalmente inmerecido.

Pablo escribió a los colosenses enseñándoles que somos nuevos en Cristo y que no debemos dejarnos engañar por falsas enseñanzas; nos exhortaba a vivir una vida en el Señor, dejando atrás la vieja manera de vivir y adoptando las virtudes del carácter de Cristo. Debemos despojarnos de la “ropa sucia” de la ingratitud y revestirnos de la “ropa nueva” en Cristo.

¿Qué es la gratitud?

La palabra gratitud proviene del latín gratus + tudo:

  1. gratus = ser agradable, grato o bien recibido.
  2. tudo = cualidad (sufijo).

Significa tener la cualidad de ser agradecido. De esta raíz también proceden palabras como gracia, agradecer, grato, gratuito, gratis y congratular.

Etimológicamente, gratitud es la cualidad de reconocer un bien recibido. Su raíz indoeuropea gwer significa “alabar en voz alta”, lo cual se vincula directamente con la acción de agradecer: la alabanza es la expresión de gratitud al Señor.

La gratitud no es un sentimiento básico; requiere procesos complejos en la mente y en el corazón.

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

(1 Tesalonicenses 5:17-18)

El Señor quiere que agradezcamos siempre, en lo cotidiano: al lavar, al comer, al trabajar. Nada de lo que tenemos lo merecemos. La respuesta natural del cristiano hacia Dios es agradecer. Sin embargo, solemos dar gracias solo por lo que nos conviene o favorece, y no cuando enfrentamos pruebas. Si miráramos con los ojos de la fe, veríamos que todo tiene un propósito.

La gratitud se expresa con alabanza, pero también con obediencia y con ofrenda, porque Dios nos dio todo y tenemos lo inmerecido.

En griego, dos palabras definen la gratitud:

Eucharistero que es reconocer y expresar un favor inmerecido.

Eucharistía que es la acción de gracias como respuesta de adoración.

En la Biblia vemos como la gratitude salia de hombres que vivieron distintas circunstancias:

  • David alababa al Señor (Salmo 9:1).
  • Daniel daba gracias aun en medio de la dificultad (Daniel 6:10).
  • Pablo agradecía incluso desde la prisión (Colosenses 4:12).

En el Antiguo Testamento, la gratitud se expresaba como Todah, acción de gracias en lo  cotidiano (Levítico 22:29).

El Señor nos recuerda que debemos tener un corazón agradecido, lleno de amor fraternal y sabiduría para enfrentar la vida.

La gratitud se expresa con palabras y acciones ¿cómo?

  • Sirviendo al Señor.
  • Congregándonos.
  • Ofrendando y alabando.

Testimonio

“Yo era una mujer muy ingrata, indiferente. Pero el Señor me enseñó a agradecer. Hoy me visto de gratitud, doy gracias por haber llegado a este lugar, por ser pastoreada por nuestros pastores, por el amor de las hermanas que aman al Señor. Solo gratitud al Señor, porque es una bendición correr la carrera del Evangelio y vivir conforme a su Palabra.”

Dato: No todos experimentan la gratitud. El narcisismo, por ejemplo lleva a creer que todo lo recibido se merece.

Pero quienes eligen ver lo bueno en los demás y no guardan rencor ni resentimiento, pueden vivir agradecidos. La gratitud fortalece la salud, mejora el descanso, refuerza el sistema inmune y disminuye emociones negativas como envidia, depresión, soledad o materialismo.

Cuando olvidamos agradecer dejamos de hacerlo en nuestras prácticas diarias y nos enfriamos, por eso debemos cultivar un corazón intencional de gratitud.

Veamos nuestras vidas, tanta gracia inmerecida, no nos debemos desvestirnos de gratitud, vistámonos de Cristo.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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