“Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente” Jueces 6:12
Definamos dos palabras:
Miedo: es una angustia o temor por la sensación de algún peligro probable o inminente.
Valentía: es controlar el miedo y temor hacer lo que la situación nos exige que hagamos.
Varón esforzado y valiente son palabras del Ángel de Jehová a Gedeón, él estaba sacudiendo el trigo en un lagar, este era un lugar hundido, la forma normal de hacerlo era en los altos, en las cimas donde los vientos soplan y limpian el trigo, pero él no lo podía hacer porque como pueblo hebreo era un pueblo oprimido por los madianitas, él lo hacía así por temor a este pueblo, ese sentimiento era real porque ellos tomaban lo que querían. Gedeón tomo precauciones, pero no dejo de hacer lo que tenía que hacer, se esforzaba, él fue valiente no se quedó amedrentado.
Los verdaderos Héroes no son aquellos que no tienen que no temen a nada, sino lo que a pesar del miedo y temor que puedan sentir actúan y se sacrifican por los demás o por un fin justo. Aquí vemos a este varón esforzado y valiente.
Muchas de nosotras estamos viviendo situaciones difíciles, con enfermedades algunas tan inciertas, que traen temor a la vida, la actitud valiente nos permite enfrentar nuestros miedos y temores. Mis hermanas el temor nos paraliza, el temor no nos permite ver más.
Mi hermana tú te estás levantando en medio de las situaciones que estás viviendo para servir al Señor o ¿te quedas en casa? o ¿te cuartas y no haces lo que debes hacer por lo que estás viviendo? ¿La falta de trabajo te tiene ahí pensando que vas a hacer? o ¿te estás levantando por sobre esa situación y creyéndole?
Hay decisiones que las tenemos que tomar cada una de nosotras el Señor Ya lo hizo todo, Cristo murió por nosotros, dio su vida en el calvario de la cruz. Ahora él quiere que caminemos en el camino que ÉL ya camino. El Señor ha mandado personas para alentarnos, pero ¿qué decisión hemos tomados? Podemos vivir aflicciones, pero hay que confiar y hay que tener nuestra vida confiada en el Dios de misericordia porque Más alto que los cielos son sus misericordias. Debemos confiar, que no tener temor más allá de lo debemos tener. No vivamos amedrentadas, con temor, paralizadas sino debemos tomar decisiones para Cristo. La mano de Dios se acerca al que le busca al que tiene la actitud, camine por sobre esa actitud de temor, y sirva al Señor. No hemos dado hasta la sangre y nos fortalezca en fe, pero en verdad. Nuestra vida debe estar confiada en Dios, y si hay temor en Él confiamos.
Que los nuestros nos vean como luminares en medio de este mundo, que nuestras vidas prediquen el evangelio y a la vez prediquemos el evangelio, dejemos de ponernos escusas. ¿Eres valiente y esforzada? ¿qué dice hoy el Señor a tu vida? Las situaciones difíciles no nos pueden dejar paralizadas en el hogar, no se quede en su casa lamentando sus penas. Ponga sus ojos en Cristo el autor y consumador de la fe. Como nos ve el Señor es importante.