¿Eres fructífera?

Según la RAE la palabra fructífera significa que produce
frutos, según el diccionario definición.com el termino frutífero
procede del latín “fructífero” que tiene componentes léxicos
fructus: fruta, fero: como yo cargo.
Fruto: la producción surge en el desarrollo ovárico de una flor,
puede ser comestible, la fruta almacena y protege la semilla.
La acción de dar frutos se le denomina frutar, cuando un árbol
u otra planta, puede frutar se le denomina fructífero.
Simbólicamente se puede decir que fructífero se denomina a
algo que es provechoso o útil. Ejemplo: conversaciones que
llegan a acuerdos positivos o bien aceptados. 
También se denomina fructífero a la estructura multicelular en
los hongos para que produzca esporas.
Sinónimos: productivo, provechoso, fruitivo, profundo,
lucrativo, fértil.
¿Qué significa ser fructífero? 
 Disciplinadas: Establecen metas y trabajan para
lograrlas.
 Comprometidas: Asumen responsabilidades y se
mantienen fieles a sus objetivos.
 Constantes: Perseveran incluso ante dificultades.
 Cautelosas y consideradas: Evalúan sus acciones y
decisiones. 
 Motivadas.
Ministración:
Como mujeres debemos ser fructíferas en las distintas áreas,
ser disciplinadas, asumir tareas, fructíferas en el hogar. Pero
no podemos hacerlo sin el Señor, solo si permanecemos en
Jesús apegados a La Vid verdadera. Cuando recibimos al
Señor, recibimos el fruto del Espíritu, pero el fruto permanece
si está gobernada por Cristo.

Satanás tiene también semillas, pero son de maldad, son
mentiras “Cuando habla mentira, de sí mismo habla, porque
es mentiroso y padre de la mentira” Juan 8:45. Muchas veces
escuchamos esas mentiras y no nos deja ser fructíferas;
felices, plenas, gozosas, dichosas. Nos dejamos engañar para
robar nuestra identidad entonces caemos en enojo,
inconstancia, hasta ahogar toda posibilidad de fruto.
En la biblia habla de un árbol que no da frutos, “Así todo buen
árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos”,
“Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el
fuego” Mateo 7: 17, 19. Ser disciplinadas es un desafío ya
que en ocasiones hay cosas que no son agradables para
nosotras, pero la disciplina nos lo lleva a hacerlas.
Cuando estamos enojadas con nuestros esposos, debemos ser
fructíferas practicando el perdón.
Como madres no debemos cansarnos de colocar la semilla del
evangelio en nuestros hijos, y que queden guardadas en sus
corazones, debemos ser constantes, así como en la oración.
¿Qué tipo de frutos estamos dando? ¿Podemos curar heridas
con palabras amables un corazón lastimado? Proverbios 31
habla de la mujer ejemplar, nuestra casa es el reflejo de lo
que somos, no tiene que ver con lo que somos, tiene que ver
con la actitud de cómo hacemos las cosas.
La perseverancia produce frutos en nuestros hijos. Ellos
imitan todo lo que hacemos, los frutos también los podemos
ver cuando ya no estamos, cuando abandonamos este lugar,
lo que dice la gente de nosotros. 
A veces debemos cerrar nuestra boca para no sembrar
semillas de quejas, en el mundo habrá aflicción, el Señor nos
dice: “confía yo ya vencí”. Pero empezamos a ensimismarnos
nos turbamos y no damos frutos, tenemos pensamientos

limitados, tenemos que ser fértiles en la vida. El enemigo
desea que vivamos en miseria, obscuridad.
La Biblia dice: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y
destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la
tengan en abundancia” Juan 10: 10-11.
Mujeres fructíferas fueron Dorcas, la Mujer de Proverbios, hoy
podemos hablar de ellas. 
A veces el Señor hace cosas que no entendemos en plenitud,
y luchamos con nuestras emociones, no debemos dejar que
nuestras emociones nos gobiernen porque nos detienen.
Debemos dar frutos de aquel que nos llamó, Él nos dice: es
más de lo que uno siente, mi fruto tiene que ver con aquellos
que tu vives y a lo que te llame a hacer. Debemos dar frutos
hasta el último momento de nuestras vidas, dando un fruto
digno de arrepentimiento.
¿Eres fructífera? Hay abundancia en tus manos o eres escasa.
Debemos andar en la abundancia de frutos, como dice el
versículo en Hechos 3:6; “no tengo plata ni oro, pero lo que
tengo te doy”. Debemos dar de nuestros frutos; paciencia,
amor, gozo que el Señor nos ayude a ser perseverantes en
Cristo, en la fe.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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