Según el diccionario de la real lengua española engreído
significa: una persona demasiado convencida de su valer;
engreimiento es la condición de ser engreído. Viene del verbo
latina “credere” que significa creer. Usado actualmente como
creerse superior; ser creído. Personas que se hacen de rogar
para llevar a cabo su trabajo o atender una responsabilidad.
Sinónimo de mimar o consentir.
Características:
– Tienen problemas para aceptar la autoridad
– Les cuesta seguir instrucciones
– Creen que deben ser las excepciones a la regla
– Puede tener un trato altanero, arrogante, presumido
(entre otras relacionadas con la soberbia)
– Pueden manejarse con una actitud de paternalismo, y
lastima hacia los demás. Ejemplos: pobrecita, no puede estar
sin mí.
Ministración
El engreimiento también se forma desde la infancia, las
personas engreídas suelen ser criadas, así como niños
mimados, enseñados a que ellos están por encima, se les
enseña a sentirse superiores sin importar la condición o la
situación. Poco a poco pasan de ser pequeños petulantes a
adultos engreídos arrogantes.
Lo opuesto al engreimiento es la sencillez, humildad,
modestia virtudes que deben ser cultivadas.
Como el engreído muchas veces somos menospreciadoras con
nuestros hermanos, nos envanecemos hasta llegar a ser
arrogantes. La Biblia describe a Job como un hombre íntegro
e intachable. Cuando Satanás lo tenía rodeado, se puede ver
Job insistiendo su defensa en su propia justicia, aunque es
sincero.
En Job 2: 10 “cuando le dijo a su esposa fatua has hablado
como una mujer impía ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y
el mal no lo recibiremos?” muestra altivez en la forma que le
habla a su esposa.
La mujer de Job perdió a sus hijos, ellos murieron, perdió sus
bienes, su esposo estaba muy mal, ella estaba en una
situación de donde perdió toda su seguridad, Job con excesiva
confianza en sí mismo al no entender a su mujer, la increpa.
Sin embargo, al final Job y su esposa entendieron que la
dependencia viene de Dios, aprendieron humildad.
¿Qué podríamos decir de la Mujer de Lot? No nos ponemos en
su lugar. La mujer de Lot era la mujer que se quedaba en
casa e instruía a sus hijas. ¿Qué habrá pasado en el seno de
su hogar? ¿Por qué trajeron a sus vidas la influencia de
Sodoma para que emborracharan al papá? ¿Por qué Lot las
quiso entregar a los sodomitas a cambio de los ángeles?
¿Nos envanecemos?
Somos muy limitadas, engreídas, tenemos un alto concepto
de nosotros mismos, pensamos que solo se trata de nosotros.
Tenemos un dedo acusador con los que vivimos, y creemos
que no vamos a vivir situaciones. Todo esto surge del orgullo
y la falta de humildad en reconocer nuestras propias
debilidades y necesidades.
No debemos permitir que nuestro corazón se envanezca, ya
que somos capaces de herirnos a nosotros mismos y a otros.
El amor pasa por alto la ofensa, el amor verdadero se niega,
sirve y se da, no tiene un concepto elevado de sí mismo y no
busca igualdad de derechos como estamos viendo en la
actualidad. Cuando Dios nos prueba, vemos de lo que
estamos hechos; el Señor prueba nuestro carácter.
David fue elogiado y Saúl comenzó a verlo como su rival. Con
los elogios comienzan los celos y las rivalidades, que luego
pueden llevar a la venganza. Los elogios afectaron a Saúl
negativamente, llenándolo de envidia y odio hacia David,
mientras que David, aunque también recibió elogios, mantuvo
una actitud humilde y confiada en Dios, no se envaneció. Los
elogios hacen mal, hacen engreídos cuando un corazón no
está con Dios.
¿Cómo somos engreídos con la familia?
Cristo es el centro de la familia. Él es superior y nos llama en
amor a respetarnos unos a otros. Pero debemos controlar
nuestra boca, gestos y cuidar la intención del corazón. Somos
engreídos y creemos que somos indispensables, valiosos,
fanfarrones, somos del tipo de personas que somos “floreritos
de mesa”. Es bueno conversar sobre lo que estamos pasando
y ponerle nombre reconocer el pecado para arrepentirnos.
Debemos permitir que el Señor examine nuestros corazones
para ver si hay palabras de perversidad en nosotros y si
tenemos pensamientos elevados, el Señor conoce las
intenciones del corazón.
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con
humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a
él mismo.” Filipenses 2:3.
El amor no se infla ni se siente superior; Cristo se negó a sí
mismo y fue a la cruz. Nosotros como seres humanos nos
llenamos de orgullo y nuestro corazón nos hace sentir que
estamos hechos de un material diferente. Debemos recordar
que somos barro y necesitamos la gracia de Dios para ser
humildes y amorosos.