Mathias Castillo
- 1 Samuel 17:2-19 – El Valle de Elah, valle del terebinto, donde David enfrentó a Goliat.
Reflexión: El terebinto es un árbol nativo de la cuenca del Mediterráneo, que puede alcanzar entre 13 y 16 metros de altura. Se caracteriza por sus hojas compuestas de color verde intenso, ramas rojizas y frutos pequeños que cambian de turquesa a rojo intenso. Prefiere terrenos calizos y soporta bien el frío. Sus agallas, causadas por un pulgón, se han usado históricamente como resina aromática. Es un árbol longevo y robusto, con madera dura y la capacidad de rebrotar aun cuando es cortado.
En la Biblia, el terebinto aparece en varios pasajes como símbolo de fortaleza, resistencia y lugares sagrados. Está asociado a encuentros divinos y decisiones importantes. Su capacidad de rebrotar después de ser cortado nos habla de resiliencia, de permanecer firme aun en medio de la adversidad.
- El terebinto nos recuerda que, aunque enfrentemos fríos, pruebas o cortes en la vida, podemos volver a crecer si nuestras raíces están firmes en Dios.
- Así como fue lugar de encuentros divinos, nuestra vida debe ser un espacio donde Dios se manifieste.
- La resistencia del terebinto nos exhorta a permanecer fieles, firmes y frondosos en medio de las dificultades.
Mis hermanos, medito en este árbol que, aun cuando es cortado, vuelve a brotar. Que el Señor me ayude a ser como el terebinto: fuerte, resistente, capaz de permanecer en pie en medio de la adversidad, y siempre dispuesto a crecer de nuevo, con raíces firmes en Cristo.