El rechazo y la importancia de la restauración del corazón roto

Según la RAE, la palabra “rechazo” tiene tres acepciones o significados:

  1. Vuelta o retroceso que hace un cuerpo por encontrarse con alguna resistencia. Se usa también en el deporte.
  2. En medicina, fenómeno inmunológico por el que un organismo reconoce como extraño a un órgano o tejido procedente de otro individuo.
  3. Acción y efecto de rechazar.

¿Qué es rechazar?

Es cuando una persona, puede negarse a aceptar, usar o creer en algo o alguien. Lo que lo lleva a contradecir lo que éste expresa o no admitir lo que propone u ofrece: o sea, rehusa, rebate, desmiente, contesta, rehuye, etc. 

El rechazo también es un sentimiento que se produce en una circunstancia en la cual un individuo es excluido en forma deliberada de una relación social o interacción social. Por ejemplo: 

  • No es aceptado por sus pares. 
  • Fue rechazado por su novia o novio. 
  • En el trabajo rechazaron su proyecto.

Los especialistas hablan de la “sensibilidad al rechazo” y “la disforia sensible al rechazo (DSR). Disforia: es la sensación intensa o abrumadora que se produce cuando alguien experimenta un dolor emocional intenso debido a un fracaso o a sentirse rechazado.

Existen estudios que demuestran que el cuerpo humano activa el circuito analgésico liberando las mismas sustancias cuando se sufre un rechazo que cuando se recibe un golpe físico. Las experiencias dolorosas generan heridas emocionales que pueden arrastrarse durante años.

CARACTERISTICAS:

  • Retraimiento social (aislamiento)
  • Actitudes perfeccionistas
  • Hiperactividad
  • Pasividad
  • Ansiedad
  • Desmotivación
  • Síntomas depresivos
  • Somatizaciones
  • Impulsividad

Sabemos que con el corazón se ama y se odia. Pero, ¿cómo está realmente nuestro corazón? En el día a día enfrentamos decepciones, frustraciones y rechazo, situaciones que pueden llevarnos a culpar a otros. También vivimos momentos de gozo. Sin embargo, cuando ocurre una situación fuerte o grave, el corazón se hiere, se rompe. No es solo una metáfora: el síndrome del corazón roto está científicamente demostrado y puede afectar físicamente el corazón.
¿que es el síndrome del corazón roto?

El síndrome del corazón roto, también llamado miocardiopatía de Takotsubo o miocardiopatía por estrés, es una afección cardíaca temporal que ocurre tras un estrés emocional o físico intenso, como la pérdida de un ser querido, un divorcio o un evento traumático.

Parecido a un ataque cardíaco, como dolor en el pecho y falta de aire, pero sin obstrucción en las arterias coronarias. El corazón se debilita y cambia de forma, afectando temporalmente su capacidad para bombear sangre.

La causa exacta no está completamente clara, pero se cree que un aumento súbito de hormonas del estrés, como la adrenalina, puede dañar temporalmente el músculo cardíaco. (Fuente: Fundación Española del corazón)

El rechazo provoca menosprecio. Una niña que enfrenta situaciones difíciles puede ir acumulando heridas que no sanan, dejando marcas invisibles en su corazón. La preferencia de los padres por un hijo sobre otro también causa grietas emocionales. Ser señaladas por una enfermedad o afección, como el acné, puede generar sentimientos de rechazo y menosprecio. Las palabras hirientes, como golpes silenciosos, van lesionando el corazón. La persona afectada lo percibe y sufre en su interior.
Jeremías tuvo el corazón roto:
Jeremías 23:9: “Tengo roto en mi pecho el corazón, se estremecen todos mis huesos; me siento igual que un borracho, como un hombre cargado de vino; y todo a causa del Señor, a causa de sus santas palabras”

Dios, quien nos escogió, conoce nuestro dolor. Envió a su Hijo para sanar nuestros corazones, para ser el puente que nos devuelve la paz. Él quiere sacar a la luz lo que nos hiere y restaurarnos por completo.

Es fundamental presentarnos ante el Señor y descubrir la raíz de nuestro dolor: los latidos intensos del corazón, la falta de oxígeno en el cuerpo, la angustia después de una pérdida, un accidente grave, palabras hirientes o situaciones de rechazo. También debemos ser intencionales en proteger a nuestros hijos adolescentes del rechazo ver sus diferencias y talentos.

Si alguna vez hemos sufrido rechazo, Cristo trae restauración y restitución a nuestra vida. Nos devuelve al plan que Dios diseñó para nosotros, otorgándonos libertad como sus hijos. Él no quiere que vivamos como hijas heridas y dañadas. ¿Acaso no tenemos un Padre que sana en todo? ¿Fue en vano el sacrificio de Cristo por nosotros? ¿Por qué entonces seguimos con corazones rotos, taquicardias y ansiedad?

Cristo vino a restaurar lo que el enemigo destruyó. Él es un maravilloso restaurador, quien ordena el caos, nos da seguridad y nos acerca al Padre. Si tu corazón está roto, recuerda que la Palabra dice que todas las cosas son hechas nuevas. Dios transforma los corazones endurecidos, llenos de cicatrices, en corazones sanos y restaurados.
La Palabra nos dice en
Salmos 147:3: “Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.”

¿Qué tipo de rechazo está afectando tu corazón? Ven a Cristo, Él trae sanidad y restauración.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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