El legado

La palabra raíz es legatum. La RAE señala distintos significados: 
– Disposición específica, legalmente formalizada, de un bien o de una parte del conjunto que realiza el testador a favor de alguien, quien puede decidir tomarlo o rechazarlo. 
– Es algo que se deja o se transmite a los sucesores, ya sean cosas materiales o inmateriales. 
– Aporte espiritual, emocional y afectivo, sea positivo o negativo. 

Según el American College, hace referencia a los bienes tangibles o intangibles que se transfieren a otra persona y que pueden atesorarse como algo valioso de quien lo deja (sentimiento de vinculación con quienes sobreviven).

Ejemplos: 
– Historias orales o escritas que son transmitidas de generación en generación. 
– Libros autobiográficos, memorias, artes (música y obras), objetos de importancia (casas, autos, joyas, etc.), acciones filantrópicas (hacerle justicia a quien falleció).

Ministración
También podemos traspasar valores, logros e inspiración a otros, como Pablo lo hizo con su hijo en la fe, Timoteo.

La reina Vasti, con su orgullo, se opuso a la petición del rey Asuero, quien quería exponer su belleza. Los consejeros, preocupados de que las demás mujeres la imitaran, se lo comentaron al rey. Muchas veces nuestras costumbres también son heredadas a las hijas. Ester fue una niña obediente, hermosa, amable y formada con valores por su tío Mardoqueo. Fue lanzada como flecha al propósito del Señor: el legado de un tío a su sobrina, puesta para que las otras mujeres no imitaran conductas inadecuadas.

En 2 Timoteo 1:5 dice: 
“Recuerda tu fe sincera, como la que tuvo primero tu abuela Loida, luego tu mamá Eunice, y estoy seguro de que tú también la tienes.” (Versión PDT)

Conocemos la historia de Eunice y Loida, quienes prepararon a Timoteo en los propósitos del Señor. Debemos cuestionarnos qué estamos dejando como legado a nuestros hijos. Debemos tener cuidado en la forma en que traspasamos verdades a nuestros niños, porque podemos criar y transmitir fariseísmo.

Nuestro primer legado está en nuestras familias: en cómo vivimos, entregamos y enseñamos el evangelio a nuestros niños. Como iglesia, tenemos que abrir las puertas para que ellos se sientan amados. Como familia, debemos traspasar lo bueno de nosotros, cosas que edifican, para que nuestros niños no crezcan con resentimiento, amargura, envidia, impaciencia, etc. Las apariencias y la hipocresía no son un buen legado para nuestros hijos.

En la Biblia encontramos a Abraham, un hombre que creyó y confió en el Señor, humilde y generoso con su familia, traspasando su fe.

Las cosas materiales van y vienen, pero es importante cómo conducimos a nuestros hijos en la vida. Debemos formarlos en amor. Si llegan a olvidarse en el camino, está nuestra fe y confianza en el Señor y en lo que nosotros sembramos, para que vuelvan a los caminos.

En el antiguo pacto, todos los reyes pecaron. Y nosotros no estamos exentos de pecar: somos personas fallidas, necesitamos a Cristo. Tal vez nos equivocamos al criar a nuestros hijos, porque nuestras formas de aprender fueron distintas; fue complejo acercarse a nuestros padres.

Pero debemos levantarnos, buscando la ayuda y el consejo del Señor. Debemos controlar nuestra lengua maldiciente, nuestro enojo o nuestros gritos, porque marcan el corazón de nuestros hijos.

La herencia es algo terrenal: se acaba o se echa a perder. Pero nuestro legado es eterno. Nuestra fe, el amor, el evangelio, el amor al Señor… eso es más valioso que lo terrenal.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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