Hno. Maximiliano Fuentes
El escorpión es un animal invertebrado de la familia de los arácnidos, La palabra escorpión proviene del latín scorpĭo, y esta del grigo skorpíos. Existen alrededor de 16 especies de escorpiones en el planeta, los podemos encontrar en lugares secos y desérticos.
Características
Los escorpiones tienen un tronco compuesto por 13 segmentos en forma de anillo junto con 8 patas que les permiten la movilidad. Poseen 7 ojos y un par de tenazas en la parte delantera de su cuerpo. En su cola tiene un aguijón venenoso, que junto con sus tenazas le permiten cazar insectos, ratones y lagartijas pequeñas. Llegan a vivir un promedio de 15 años y su color puede variar según su especie. Las hembras son vivíparas y dan a luz de 2 a 100 crías, las cuales llevan su dorso aun cuando ya han nacido. Es un animal nocturno, que pasa el día escondido debajo de las piedras y sale de su escondite por la noche, para alimentarse. El escorpión emplea su aguijón como un arma de defensa y ataque, primero sujeta a su presa con sus tenazas evitando soltarla, luego introduce su aguijón envenenado en su presa, lo cual produce una parálisis que lleva a la muerte.
Aplicación Personal
“He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” Lucas 10:19.
Podemos asociar la fuerza del enemigo, como dice el versículo, también con los escorpiones y con cosas que estamos viviendo en estos últimos tiempos, en especial los jóvenes como nosotros. Las fuerzas del enemigo intentan introducirnos, como el aguijón del escorpión, ideologías de género que contradicen la creación de Dios, quien nos hizo varón y hembra. También sabemos que Dios no está de moda para el mundo y tal vez estamos mal vistos los jóvenes que seguimos al Señor.
Por eso el mundo intenta atacarnos con sus ideologías de género y sus tentaciones. Hay tantos jóvenes que están cayendo en adicciones; esto es potestad del enemigo. Pero el Señor nos protege contra este veneno de estas potestades del enemigo que intentan dañarnos a toda costa. Agradezcamos a Dios ser sus hijos y poder estar bajo su cobertura y por su Espíritu que nos guía a toda verdad.