El Dios compasivo

“Tengo compasión de la gente, … no tienen qué comer”

MARCOS 8:2

Muchos seguían a Jesucristo estaban con él, el Señor sabía que ya estaban tres días sin comer, el conocía su necesidad. El Señor es Dios compasivo. Quiso que no se fueran sin comer porque podían desmayar en el camino, algunos habían venido de lejos. Entonces el Señor pregunto que había con ellos, respondiendo tenían 7 panes y algunos pececillos, así orando sus discípulos le dieron de comer a la multitud eran como cuatro mil, sin contar niños ni mujeres.

 Así también conoce la necesidad profunda del hombre, su necesidad espiritual de quienes están junto a él, necesidad de quienes le sirven. Las situaciones difíciles las conoce y no dará más carga; lo declara su Palabra. Conoce los sufrimientos y se compadece.

Una familia fue destruida, el padre era un predicador muy usado por el Señor, pero cuando llegaba a su casa, él golpeaba a su mujer su hijo lo veía. Con los años sus vidas estaban amargadas, sin Cristo, pero un día llegó el hijo a la congregación buscando al Señor, invito a su madre, aunque el tiempo pasaba rápido no podían irse sin comer, porque podían desmayar hasta morir. Mas pudieron ser aconsejados por los pastores, la oración rompió cadenas, los rostros transformados, así como la samaritana, Dios puso gozo en el corazón. Somos portadores de la compasión de Dios, de su amor, no podemos dejar de dar de comer.

Dios conoce todas las situaciones, sabe las necesidades de quienes llegan a las iglesias, y manda que se les dé de comer, porque Dios es compasivo. Cuando heridos, golpeados, con amarguras llegan hay que darles de comer, hay que hablarles de la Palabra, no pueden irse sin nada, porque pueden desmayar en el camino. Pasan cosas terribles dolorosas, pero con madurez con amor deben hablarse.

Hay suicidios, depresiones hay que darles de comer, satisfacer su necesidad, recordar de donde Dios nos sacó, el Señor no nos dejó desmayar. No podemos ser indolentes, hay que llevarles a el perdón, y acompañarles en el proceso.

Si hay necesidad en una familia nunca les visite con las manos vacías, hay que darles de comer. Si hay hijos heridos hablarle del Señor para que sean hombres sanos de verdad.

Tenemos que sentir la compasión de Cristo, reconocer su necesidad ayudarles a salir del fango en que muchas mujeres están, tengamos un corazón compasivo, tal vez no tengamos plata y oro, pero darles lo que tenemos lo del Señor, el pan vivo Jesucristo. Hombres y mujeres tienen que ser sanos de verdad, curadas sus heridas.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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