Hno. Daniel Conejeros
El cuervo (Corvus) es un ave inteligente y adaptable, conocida por su plumaje negro y su aguda inteligencia. Su nombre proviene del latín “corvus”. Habita en casi todos los continentes, prefiriendo bosques, campos y áreas urbanas.
Características
Son aves de plumaje negro brillante, con un cuerpo robusto y un pico fuerte y curvado. Tienen ojos oscuros y patas fuertes, lo que les da una apariencia elegante. Miden de 52 a 69 centímetros de alto y su envergadura alar puede alcanzar 160 centímetros de largo. Su alimentación es omnívora abarcando: roedores, insectos, bayas y carroña. Los cuervos son conocidos por su gran conocimiento y habilidades para resolver problemas; pueden crear herramientas y se le ha visto mandar a otros animales en su propio beneficio. Los cuervos alcanzan la madurez a los 5 años de vida, cuando son jóvenes les atraen las luces o las cosas brillantes pues les llama la atención y en algunas ocasiones son cazados al querer llevarse un objeto brillante.
Aplicación personal
“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.” Mateo 6: 19-20
Como jóvenes podemos ser atraídos por cosas de este mundo, así como es atraído el cuervo joven cuando es atraído por objetos brillantes. Hay peligro en seguir las cosas de este mundo, como la moda, los videojuegos, y en particular los celulares y la tecnología, que pueden atraparnos en adicciones y mostrarnos imágenes que no nos convienen, llevándonos a pecar contra Dios y alejándonos del propósito que nos permitirá glorifica a Dios.
Reflexionando en la Palabra, como jóvenes debemos entender que nada de este mundo nos servirá para llegar al cielo, donde la paz y el gozo son eternos. Las cosas de esta tierra, aunque puedan parecer atractivas y buenas, un día perecerán, pero los tesoros en el cielo son eternos y están junto a nuestro Señor; ahí Jesús es la verdadera luz y es quién nos guía hacia la vida eterna; ahí deben ser puestos nuestros ojos. Él es el mayor tesoro que podemos tener y que debemos buscar, es lo verdaderamente valioso que podríamos tener en este mundo.
Y tú ¿cómo ves lo verdadero?