Hno. Daniel Conejeros
El Cocodrilo (Crocodylus) es un majestuoso reptil que pertenece a la familia de los Crocodylidae. Su nombre proviene del griego “krokodeilos”, que significa “gusano de piedras”, en referencia a su apariencia escamosa y robusta. Habita en zonas tropicales y subtropicales, principalmente en ríos, lagos y pantanos de África, Asia, América y Australia, demostrando una increíble capacidad de adaptación a diversos entornos acuáticos.
Características
Son los reptiles más enormes y pesado del globo, alcanzando a medir de 6 a 8,5 metros y pesar de 700 a 1700 kilogramos. Su piel es escamosa y seca, esta se acumula en pliegos para facilitarle el nado. Tienen un hocico alargado, con sus fosas nasales y ojos sobresalientes. Son muy longevos llegando a vivir de 60 a 100 años. Estos animales son sociables por lo que se les puede hallar en grandes manadas. La dieta de los Cocodrilos es carnívora y incluye diversos especímenes como peces y mamíferos. A la hora de cazar son muy pacientes, esperan y se abalanzan a su presa. Cabe destacar que la mandíbula del cocodrilo necesita constantemente asearse luego de comer, porque sino se limpia la carne que queda en sus dientes esta se empieza a podrir, lo que posteriormente enfermaría y daría muerte al cocodrilo. Para evitar este final el cocodrilo abre su boca después de comer, luego de algunos minutos se acerca el “pájaro dentista” que se posiciona dentro de la boca del cocodrilo este con paciencia espera que el pájaro coma los restos de carne que quedaron dentro de su boca, limpiándolo.
Aplicación personal
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.” Salmos 119:9
Así como el cocodrilo espera pacientemente que el “pájaro dentista” le limpie su boca para evitar su muerte. Así mismo como jóvenes debemos dejar que nuestro corazón sea limpiado por la Palabra del Señor, también por la corrección y consejo de nuestros Padres y Pastores. Muchas veces nuestro corazón ha estado obstinado y cerrado a ser limpiado. La palabra dice que en nuestro corazón se puede ensuciar y llenar de bichos que lo llevan al mal y a la muerte. El cocodrilo decide si limpiarse o no, él abre su boca y esto no es fácil para ellos pues la levantan con dificultad. Cada picoteo que recibimos es amor para limpiar nuestro corazón, sino lo aceptamos, encontraremos el mal.