Hno. Maximiliano Fuentes
El Ovibos moschatus más conocido como el toro o buey almizclero, es una especie de mamífero artiodáctilo de la familia de los bóvidos. Este animal se encuentra solamente en el hemisferio norte, en países como Groenlandia, Canadá y Alaska. Específicamente, habitan las tundras árticas, que se caracterizan por tener vegetación de poca altura y temperaturas muy bajas.
Características
Son herbívoros por naturaleza y su dieta de este animal incluye pastos, sauces, líquenes y musgos. El cuerpo del buey almizclero es robusto y se encuentra cubierto de un grueso pelaje negro, gris, marrón con remanentes de blanco. Su pelaje le ayuda a sobrevivir a las bajas de temperaturas que se enfrenta en su hábitat. Cabe destacar que estos animales pueden sobrevivir hasta -77°C grados centígrados. Este denso pelaje le permite sobrevivir ataques de depredadores, pues les da el tiempo para defenderse y escapar. Tiene igualmente una cabeza grande con un par de cuernos curvos.
Aplicación Personal
“Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.” Génesis 22: 11-12
La mayoría conocemos la historia de Abraham. Siendo ya un hombre mayor, el Señor le dio una promesa: que su descendencia sería como la arena o como las estrellas del cielo. En esta ocasión, la fe de Abraham fue tan grande que sabía que si sacrificaba a su único hijo, no le iba a pasar nada y que era la voluntad del Señor.
Abraham estaba confiado en Dios, así como el buey almizclero está confiado al enfrentar a sus depredadores, las bajas temperaturas y las adversidades que enfrenta día a día. Nosotros también necesitamos la fe que tuvo Abraham y la confianza del buey almizclero, pues nuestra cobertura es el Señor. Él está con nosotros en nuestro día a día.
Como jóvenes, podemos aprender que aunque estamos creciendo, sabemos que nuestra cobertura es el Señor. Él nos da a conocer si lo que hacemos está bien o mal en nuestro día, lo cual nos da la confianza de que lo que estamos haciendo está agradando al Señor.