Reflexion de Daniel Conejeros, clase León de Judá
La palabra “pastor” según el diccionario hace referencia a aquella persona que se ocupa de la función de guiar y también servir de guardián para el ganado o rebaño de animales que se encuentran en un espacio abierto. Entre sus labores, el pastor cuida, protege, guarda y apacienta a su rebaño en este caso de ovejas. Estos animales son indefensos, con limitada visión y torpes lo que las hace totalmente dependientes de los cuidados de un pastor. El pastor posee ciertas herramientas para cumplir sus labores con las ovejas, como la vara con la cual protegen al rebaño de depredadores y otras amenazas. Y el cayado, que es un palo largo, con un extremo curvado en forma de gancho el cual ocupa el pastor para guiar las ovejas cuando éstas quieren apartarse del camino indicado
Mi reflexión
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” Salmo 23: 4
Este hermoso Salmo fue escrito por el rey David, que antes de ser el rey de Israel era un pastor de ovejas, él conocía a la perfección las labores de un pastor. Nosotros somos ovejas del Señor, y Él es nuestro Pastor. Como jóven muchas veces he querido hacer lo que me apeteciera, desobedeciendo a mis padres, cuando me salía con la mia siempre me pasaba algo que me hacia volver. Y en esto veía la corrección en amor del Señor a mi como su oveja, con su vara y su cayado impide que me aparte del camino y me guía a través de Su palabra. Él me apacienta junto a aguas de reposo, Él puede ver el camino más adelante que yo y sabe lo que es mejor para mí.
Reflexionaba en lo bueno que es estar bajo el cuidado del Buen Pastor, y doy gracias al Señor porque su vida dio en la cruz por las ovejas como yo, torpes y desobedientes. Si estoy en su rebaño y hay amenazas cerca no temeré pues Él me cuida y me amonesta con su vara y su cayado.