¿Cuáles son tus luchas?

“Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisieres. Mas si sois guiados del Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios”, Gálatas 5:16-24.

Si bien se nombran algunas obras de la carne, pero también cosas semejantes. En estas obras de la carne estan la soberbia, la altivez, el enojo, la inseguridad, etc. Estos están relacionados con el orgullo, la idolatría, con el concepto alto de uno mismo.

Soberbia: es altivez, sinónimo de orgullo, valoración de uno mismo por encima de los demás, altanería, vanidad, altivez, orgullo, enajenarse de lo que Dios quiere para la vida. Es tomar el lugar de Dios.

La altivez de corazón, es la actitud del corazón que muestra desprecio, es un corazón que tiene un concepto alto de uno mismo.

Con la Palabra Dios nos muestra Su amor, nos deja ejemplos para que nos expongamos a ella y veamos en ella si nos parecemos a Jesucristo.

Podemos encontrar así a:

  • El primer soberbio fue Satanás, se rebeló en contra de Dios, queriendo ser como Dios.
  • Sansón un juez de Israel, un hombre que no tomó el peso del don que Dios puso en él. Mostró un corazón altivo, vanidoso, alejado de la voluntad del Señor cuando Dios lo había considerado desde el vientre de su madre. Él hizo conforme su voluntad para su propio deleite, su  fruto fue la soberbia (Jueces 14-16).
  • Nabuconodosor no reconoció a Dios en su reino. Su corazón se enalteció al ver la grandeza de su reino. “¡Qué grande es Babilonia! ¡Yo fui quien la hizo grande y hermosa, para mostrar mi poder a todo el mundo!”, Daniel 4:28.
  • Belsasar, el hijo de Nabuconodosor, tampoco había considerado a Dios, tomando los utensillos del Templo.

Es común en los jóvenes tener una actitud de soberbia. En 1° Samuel 17:28 Eliab hermano mayor de David le recrimina que él está actuando con soberbia y se confirma cuando no  responde, cuando le dice: “conozco tu soberbia”.

El rico y sus graneros (Lucas 9:12), vivío para si, el Señor le dijo “necio”. El soberbio no considera a Dios en sus decisiones, en su corazón, en sus caminos.La soberbia no pasa desapercibida, los desprecios se ven, se oyen, induce a que la persona se aparte de la congregación porque es contencioso. Es destructiva. La Escritura nos dice que Dios ve de lejos a los orgullosos y los condena.

Es una insensatez no buscar el arrepentimiento. Es una señal de inmadurez en las cosas del Señor. El cristiano orgulloso es débil en el espíritu, está en tinieblas. El soberbio no acepta la corrección, la rechaza porque es dura, pero como cristianos necesitamos la corrección que es por amor. Pero si hay arrepentimiento ante este mal de la soberbia, el espíritu se engrandecerá en el Señor. Imitemos a nuestro Señor Jesucristo, su caminar en esta tierra fue con humildad, no fue soberbio (Filipenses 2:5). Este tipo de cristiano no puede ocupar un lugar de liderazgo, porque si no puede someter a los hombres por su alto concepto de sí mismo ¿Comó podrá someterse a Dios? Examinemos nuestro corazón, reconozcamos lo que es importante. ¿Cuál es el lugar de Dios en nuestras vidas?

Otro tipo de cristiano que podemos ver es el Cristiano emocional el que no es guiado por el espíritu. Este cristiano es altamente sensible e inestable y muy inseguro. Le controlan sus emociones. Siempre se siente aludido. Tiene una mentalidad carnal, culpa al diablo, al resto por su estado espiritual. No se puede confiar en ellos porque desechan la obra del Señor. Son irresponsables en su afán de llevar al extremo las situaciones.

Pedro, el apóstol discípulo de Cristo, tuvo un trato para llegar a su llamado siendo emocional. En el monte de la transfiguración en su impulso quiso hacer una enramada para Elias y Moisés, sin entender que estaban con Jesuscristo para mostrarle lo que iba a suceder (Lucas 9:33-34).
Vemos a Pedro de manera impulsiva cuando empezó a caminar sobre el mar, el dudó con falta de fe (Mateo 14:28-31).

La madre de Juan, en su emoción de estar con el Maestro, sin entender la implicación de su petición va donde el Señor para pedirle que sus hijos estén a su lado.

El cristiano emocional es presa fácil del enemigo. Cuando Jesús les hablaba a sus discípulos de como iba a morir, Pedro le pidió al Señor que no lo haga, nuestro Señor lo reprendió diciendo: “Apártate de mí Satanás” (Mateo 16:22). Pedro no vio el reino y muchas veces también tenemos pensamientos satánicos que nos llevan al pecado a causa de las emociones.
En otra ocasión vemos a Pedro cortando la oreja a un soldado cuando apresaban a Jesucristo. La vida de Pedro en la Escritura nos muestra el trato profundo en su vida, en sus emociones.  Emocionalmente podemos responder ante una solicitud, lo cierto es que damos nuestra palabra y de eso daremos cuenta.

Nuestras emociones deben ser gobernadas por el gobierno de nuestro Señor Jesucristo. Las Escrituras nos dan la forma para luchar con nuestras emociones, es importante lo que dicen ellas de quiénes somos, para pararnos en la Verdad; en Cristo somos salvadas, somos hijas de Dios, compradas a precio de sangre y otras verdades.

No descuidemos nuestra vida espiritual, porque florecerá lo emocional. El fruto del Espíritu more en nosotros, constantes en la fe.

Correo ieclacisterna@gmail.com Horas Reunión domingo 18:30hrs// Reunión de oración: martes 20:00hrs // Clase de Dorcas: miércoles 19:00hrs// Reunión jueves 20:00hrs
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