En 1 Corintios 9; 25 “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene;
ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero
nosotros, una incorruptible.”
La palabra incorruptible: Según la RAE señala que tiene 3
acepciones;
1- no corruptible que no puede corromperse (alterar, echar a
perder, dañar o pudrir algo), depravar, cohechar, coimear.
La 2 y 3- No se puede pervertir o es muy difícil: viciar con
malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe o el gusto,
perturbar el orden o estado de cosas.
Con esta afirmación el apóstol Pablo recuerda qué las coronas que
recibirán los creyentes, serán incorruptibles, eternas, no serán
coronas con las cuales se premiaban en los juegos olímpicos en la
antigüedad, hechas de hojas de laurel, rama de olivo, hojas de
apio perecederas.
¿Quiénes recibirán esta corona?
Estas coronas las obtendrán los creyentes que corren la carrera de
la fe, que luchan con su propia carne, que rehúsan ser esclavos de
su naturaleza pecaminosa, que van en contra los deleites del
mundo, hasta llegar a la meta, victoriosos, habiendo luchado. El
apóstol Pablo habla de cómo el golpea y domina su cuerpo.
Ministración:
Como atletas debemos cuidarnos, estar livianos, ser disciplinados,
abstenernos de muchas cosas, debemos analizar lo que hacemos
comprobando todo lo que es agradable a Dios.
Abstenernos de las obras de la carne por amor a Dios.
Disciplinados desde nuestro corazón, en cambiar nuestra forma de
pensar, nuestra forma de razonar para poder llevar a cabo nuestra
labor.
Preparados para la carrera que es para toda la vida hasta que el
Señor nos llame, tener los ojos puestos en Jesús que es nuestra
meta. Pero no en nuestras propias capacidades.
Muchas veces nos cuesta, porque tenemos batallas de mente y
corazón que debemos dar como atletas, preguntarnos ¿Qué es lo
que nos pasa?, pedirle ayuda al Espíritu Santo para que nos
entrene, nos prepare y nos ayude a abstenernos de las cosas que
no les agrada al Señor.
La palabra incorruptible significa que no se corrompe,
humanamente nuestra mente se puede corromper con malos
pensamientos que no agradan al Señor y que dañan el cuerpo de
Cristo, se puede echar a perder y comienza a expeler un mal
aroma, siendo evidente para el resto, por eso es importante cuidar
lo que pensamos, porque lo que pensamos eso es lo que somos.
Proverbios 23:7.
Incorruptible que no pervierte, alguien pervertido puede cambiar la
doctrina, por eso el evangelio se debe predicar en sanidad.
La biblia dice debemos batallar, luchar, correr legítimamente no
pasando a llevar al otro, debemos correr livianos sin peso
(pecado). “Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan
gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del
pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia
la carrera que tenemos por delante.” Hebreos 12: 1
En esta carrera debemos proseguir siendo buenos amigos,
hermanos en la fe, siendo compañeros de milicia, si alguien cae
debemos ayudarle a levantarse y acompañarlo, correr juntos la
meta.
El Señor nos quiere ver correr legítimamente esta carrera y
abstenernos de cosas que nos pueden volver corruptibles,
descompuestos. Que el Señor saque todo eso podrido en nuestras
vidas, lo que está dañando a nuestras familias, los hijos, los niños,
los hermanos de la congregación.
Corramos esta carrera legítimamente, luchemos bien, hagámosle
caso a la palabra del Señor, oremos para que el Señor nos de
libertad en todas las áreas de nuestras vidas, aprendiendo a
comer, a vestirnos, a hablar, no haya ningún pecado que nos ate
para llegar a la meta gloriosa. Amén