Corona de la vida solo se encuentra dos veces en el nuevo
testamento;
Santiago 1:12 “Bienaventurado el varón que soporta la
tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la
corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”, y
en apocalipsis 2:10 “No temas en nada lo que vas a padecer.
He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel,
para que seáis probados, y tendréis tribulación”.
Se pueden referir a tres posturas:
- Condiciones que podemos vivir en esta vida, tiene relación
con Job y su perseverancia en las pruebas. - A reinar con Cristo en la vida venidera y está relacionada a
apocalipsis. - La salvación eterna en si tiene la recompensa.
¿Quiénes recibirán esta corona?
Los que aman a Dios y son fieles hasta la muerte.
¿Cómo mostramos el amor al Señor?
Soportando la tentación: es decir sostener o llevar sobre si
una carga o peso asociada a la seducción y a la provocación.
Resistiendo las pruebas: es decir manteniéndose firme,
persistiendo y permaneciendo sin perder el puesto en el que
está, al que fue llamado.
No temiendo las pruebas: es decir que afronten las
dificultades y sufrimientos de la vida con fe.
Ministración:
Hay diferentes coronas para el cristiano, en los versículos de
Santiago y Apocalipsis hace referencia a que la corona de la
vida la reciben quienes son probados en distintas maneras, ya
sea en la vida diaria y en las tribulaciones que Dios permite.
Las pruebas son para mostrar nuestra fe, para hacer patente
la verdad o falsedad de que si somos cristianos verdaderos y
si somos fieles.
Podemos ver la fidelidad cuando nos mantenemos en una
posición, dejando nuestro acomodo obedeciendo al Señor en
lo que quiere que hagamos. Mantenerse fiel es primordial
para un cristiano, en su vida. Independiente de la situación
social y/o económica hay que mantenerse fieles, la salvación
es para todos, pero la corona de la vida es para aquellos que
se mantienen en la posición como hijos, pero también como
soldados de Dios.
Pablo describe una carrera que debemos correr donde hay
tentaciones y tribulaciones, podemos hacer similitud a una
carrera con obstáculos que demandan esfuerzo en nuestras
vidas para llegar a una meta, en nuestro caso la meta
gloriosa. 1 corintios 9:24-27: “¿No sabéis que los que corren
en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva
el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel
que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir
una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así
que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta
manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo
mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo
sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.”
“Jesucristo les promete la corona de la vida a aquellos que
permanecen leales, en amor hasta el final de la carrera de la
vida.” filipenses 3; 14-15: “prosigo a la meta, al premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que todos
los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa
sentís, esto también os lo revelará Dios”.
Como cristianos todos conocemos nuestra posición y debemos
cuidar que nadie nos robe nuestra corona, esto es posible si
somos inconstantes, si no perseveramos en lo que Dios nos
ha dado o puesto en nuestras manos, por los frutos son
conocidos los cristianos, si no hay constancia no habrá fruto,
habrá un truncamiento sin fidelidad.
La salvación es para todos: “Porque de tal manera amó Dios
al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan
3:16.
Si estamos en el hueco de las manos del Señor no nos vamos
a perder, si nos soltamos corremos el riesgo. El Señor es
precioso que en nuestras debilidades nos dice: no te caigas
“yo te ayudo, yo te levanto, pero no te salgas, permanece”.
Todos los cristianos estamos en una carrera que debemos
terminar.
Que hermoso será cuando estemos delante quién nos salvó,
delante de Cristo, Él ya pago el precio de ese día, nos dio
Salvación, la dio gratuitamente, además nos da recompensa
por serle fieles en lo terrenal, ese día sea glorioso nosotros
como reyes y sacerdotes pondremos nuestras coronas delante
sus pies. Aleluya.