El término “gozo” y “corona” se encuentran en dos pasajes del
Nuevo Testamento:
- Filipenses 4:1: “Así que, hermanos míos amados y deseados,
gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.” - 1 Tesalonicenses 2:19: “Porque ¿Cuál es nuestra esperanza, o
gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de
nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra
gloria y gozo.”
En estos versículos, el apóstol Pablo se dirige a las iglesias en
Filipos y Tesalónica, expresando a los creyentes que ellos son su
“gozo y corona”. Pablo tenía gran satisfacción en el crecimiento
espiritual de los creyentes.
Definiciones de “Gozo” RAE: Según el diccionario de la Real Academia Española,
“gozo” se define como una emoción intensa y placentera causada
por algo que gusta mucho, produciendo satisfacción,
contentamiento, alegría y júbilo. Hebreo: En hebreo, la palabra comúnmente usada para
“gozo” es “simja”, que significa alegría, gozo y regocijo. Griego: En el Nuevo Testamento, el equivalente griego es
“jará”, que se describe como entusiasmo, regocijo y gozo.
La “corona de gozo” simboliza la recompensa y el reconocimiento
que recibirán aquellos siervos fieles que llevaron el evangelio,
ganando almas para Cristo y ayudándolas en su crecimiento
espiritual.
Ministración
Cuando dejamos de amar las almas es peligroso, tenemos que
entregar el mensaje de Cristo es la reconciliación Cristo es la
salvación el evangelio viene a transformar las vidas.
La Biblia dice; “Así que, si el Hijo os libertare, seréis
verdaderamente libres.” Juan 8:36. Porque en Cristo somos
reconciliados, somos libres, recipientes de su misericordia.
Debemos predicar el evangelio de nuestro Cristo viviente, aquel
que vino a transformar nuestra errada manera de pensar, nuestra
errada manera de vivir en tinieblas, que vino a nuestras vidas y
nos cambió.
Impacta como el Señor se mostró ante Pablo un hombre
perseguidor, odiado por el pueblo y que Cristo lo salvara lo
transformara, ese Cristo que se revela a Pablo tenemos que
predicar, el que transforma, ama, cambia, perdona, restaura,
limpia, lava, el que hace nuevas las cosas.
Aquel que todos los días nos perdona, el Dios de oportunidades,
nunca debemos olvidar que el murió por nosotros. Cristo intercede
por nosotros ante el Padre, el paracleto nos ayuda en nuestras
debilidades.
Somos egoístas, y muchas veces lo reflejamos al no querer
compartir lo de Cristo que hay en nosotros, el camino de pueblo en
pueblo, ciudad en ciudad mostrándose, mostrando el evangelio.
Debemos ser radicales en nuestra forma de pensar, esta corona
nos recuerda la importancia de compartir el evangelio y ser
instrumentos de salvación para otros.
La misericordia del Señor se fijó en nosotros personas sin gracia,
se nos haya revelado, para que adoremos, prediquemos y
convenzamos sobre el evangelio, somos como aquellos gentiles
que estaban en las plazas mancos, ciegos, inmundos de ahí nos
sacó.
Debemos predicar el evangelio entre nosotros, calzarnos con el
evangelio de la paz, limpiarnos de todo lo que nos acecha, vaciar nuestros vasos.
Tenemos que predicar con libertad que Cristo cambia.
¿Qué herencia les vamos a dejar a nuestros hijos? Es importante
que los demás vean en nosotros, a través de nuestros actos, el
reino de Dios. ¿Qué dicen de nosotros en nuestro hogar? Debemos
enseñarles a nuestros hijos a caminar en las huellas del Señor, que
vean amar de verdad el evangelio.
El Señor nos llama a ser siervos diligentes, que trabajemos y
demos buen uso a los recursos que Él pone en nuestras manos.
Debemos ser buenos administradores.
Proverbios 10:4-6: “La mano negligente empobrece; mas la mano
de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre
entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que
avergüenza.”
Debemos dar testimonio, pararnos diligentemente en el evangelio,
pedir ayuda si la necesitamos, si hacemos algo que está mal y de
cosas que nos cuesta, esforzarnos por entrar por la puerta
estrecha, debemos cuidar nuestra salvación, que el Señor trate
con nuestros corazones porque debemos ser luz en este mundo de
tinieblas.
¡Prediquemos!